La alianza petrolera OPEP+ decidió mantener estable su nivel de oferta de crudo al menos hasta abril de 2026, pese a las tensiones geopolíticas generadas tras la detención del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por parte de Estados Unidos. La definición confirma que, por ahora, el bloque opta por la cautela y la estabilidad, incluso en un escenario de alta volatilidad política, precios deprimidos y creciente competencia por participación de mercado.
La decisión se tomó este domingo durante una breve teleconferencia de aproximadamente diez minutos, en la que participaron los ministros de Energía y Petróleo de Arabia Saudí, Rusia, Irak, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Kazajistán, Argelia y Omán. El resultado fue difundido mediante un comunicado oficial de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), con sede en Viena.
Estos ocho países concentran el núcleo duro de la OPEP+ y fueron los que, desde 2023, aplicaron recortes voluntarios de producción con el objetivo de sostener los precios del crudo. Sin embargo, a partir de abril de 2025 comenzaron a revertir de forma gradual esas reducciones, con aumentos mensuales que marcaron un giro estratégico para recuperar cuota de mercado frente a productores externos.
Pausa estratégica en la reapertura de los grifos
Entre abril y diciembre de 2025, el incremento acumulado de la producción ascendió a cerca de 2.9 millones de barriles diarios, lo que representa alrededor del 2.8% de la producción mundial. Pese a ese avance, la alianza aún tiene pendiente liberar algo más de un millón de barriles diarios para completar el desmantelamiento total de los recortes voluntarios previamente acordados.
No obstante, en noviembre pasado, la OPEP+ decidió pausar las subidas mensuales durante el primer trimestre de 2026. Esa decisión fue reafirmada en la reunión de este domingo, bajo el argumento de que el mercado requiere un manejo prudente ante señales persistentes de sobreoferta y una demanda que no termina de despegar.
En su declaración, los ministros subrayaron que continuarán monitoreando de cerca las condiciones del mercado petrolero. Además, reiteraron la necesidad de mantener “plena flexibilidad” para suspender o incluso revertir ajustes voluntarios adicionales si las circunstancias lo exigen. El próximo encuentro para revisar nuevamente la situación fue programado para el 1 de febrero.
La ausencia de medidas adicionales confirma que, para la OPEP+, los factores estructurales del mercado pesan más que los choques políticos de corto plazo. La detención de Maduro, aunque relevante en términos geopolíticos, no fue considerada suficiente para alterar la estrategia de producción.
Precios del crudo cierran 2025 con fuertes pérdidas
La reacción de los mercados fue limitada. El resultado de la reunión coincidió con lo que los inversionistas ya descontaban, en un contexto en el que el petróleo cerró 2025 con una caída cercana al 20% anual. Tanto el Brent, referencia en Europa, como el West Texas Intermediate (WTI), referente en América, registraron sus mayores pérdidas porcentuales desde 2020.
En su primera cotización de 2026, el barril de Brent cerró el viernes en 60.75 dólares, más de 20 dólares por debajo de los 82.03 dólares alcanzados el 15 de enero del año pasado. Por su parte, el WTI terminó la jornada en 57.32 dólares por barril.
La tendencia bajista respondió a una combinación de factores. Por un lado, la reapertura gradual de los grifos de la OPEP+ incrementó la oferta disponible. Por otro, la producción fuera de la alianza, especialmente en Estados Unidos, Canadá y Brasil, continuó creciendo, reforzando la percepción de un mercado ampliamente abastecido.
Este entorno de sobreoferta logró neutralizar, al menos parcialmente, la presión alcista que suelen generar los conflictos geopolíticos. Ni la guerra en Ucrania, ni las tensiones en Medio Oriente, ni las recientes intervenciones militares en países productores han logrado revertir el ciclo descendente de los precios.
Silencio deliberado sobre Venezuela y otras tensiones
Como ha ocurrido en ocasiones anteriores, los ministros de la OPEP+ evitaron pronunciarse públicamente sobre la situación política en Venezuela, pese a que se trata de uno de los países fundadores de la organización y del poseedor de las mayores reservas probadas de petróleo del mundo.
Tampoco hubo comentarios sobre la denuncia presentada el 30 de noviembre por el Gobierno venezolano, que acusó a Estados Unidos de buscar apoderarse de sus recursos petroleros mediante un despliegue militar en el Caribe bajo el argumento del combate al narcotráfico.
El bloque también guardó silencio frente a otras tensiones que involucran a miembros de la OPEP+, como la reciente intervención estadounidense en Nigeria, las amenazas contra Irán, la rivalidad entre Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos en Yemen, y la persistente guerra entre Rusia y Ucrania.
Fundada en 1960 en Bagdad por Arabia Saudí, Venezuela, Irán, Irak y Kuwait, la OPEP cuenta actualmente con doce miembros. Desde 2016, coopera con otros diez países, entre ellos Rusia, México, Kazajistán y Azerbaiyán, bajo el paraguas de la alianza OPEP+.
En el corto plazo, el mensaje del bloque es claro: estabilidad antes que reacción. En un mercado saturado y con precios presionados a la baja, la OPEP+ prefiere observar, medir y ajustar con cautela, incluso cuando la geopolítica vuelve a sacudir el tablero petrolero.
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