La coronación de Fátima Bosch como Miss Universo 2025 en Tailandia detonó una polémica internacional que avanza tan rápido como las acusaciones que la rodean. Entre señalamientos de un jurado inconforme, versiones de una “votación secreta” y supuestos vínculos entre el presidente de Miss Universo y el padre de la reina mexicana —un alto funcionario de Pemex—, el certamen quedó atrapado en un torbellino de dudas sobre transparencia, favoritismo y conflictos de interés. Aunque no hay pruebas concluyentes, las denuncias hicieron que un triunfo celebrado por millones se colocara bajo sospecha inmediata.
Acusaciones, tensiones y un jurado fracturado
Bosch, de 25 años, llegó a la final envuelta en un incidente viral con Nawat Itsaragrinsil, jefe del comité organizador en Tailandia. La joven se negó a guardar silencio en una discusión transmitida en vivo durante los ensayos, lo que le ganó apoyo masivo en redes sociales. Sin embargo, especialistas en concursos no la veían como favorita. En Bangkok, el auditorio abucheó el resultado.
El pianista franco-libanés Omar Harfouch, miembro del jurado original, renunció días antes alegando falta de transparencia. Denunció que las 30 clasificadas habrían sido seleccionadas sin la participación del panel de ocho jueces. Aseguró también que México ganaría porque el presidente de Miss Universo, Raúl Rocha Cantú, tendría “negocios” con el padre de Bosch, Bernardo Bosch Hernández, quien desde 2017 funge como asesor en Pemex Exploración y Producción. No presentó pruebas.
Otro juez, el exfutbolista francés Claude Makélélé, anunció que no acudiría a la gala sin explicar motivos. El artista Romero Britto tampoco asistió como jurado, sin aclarar razones. La MUO no respondió a estas discrepancias.
Presuntos contratos y la sombra de Pemex
La controversia escaló cuando medios difundieron supuestos contratos de 2023 que habrían beneficiado a una empresa vinculada a Rocha Cantú durante el periodo en que el padre de Bosch ocupaba un cargo directivo en Pemex. La petrolera felicitó públicamente a la nueva Miss Universo, lo que avivó sospechas en redes.
Reportes periodísticos, como los de El Universal, señalaron que el área donde laboraba Bosch Hernández no participó en procesos de licitación. Aun así, la narrativa de un presunto fraude tomó fuerza debido a las declaraciones de Harfouch y a críticas posteriores del periodista Carlos Loret de Mola, quien acusó al gobierno federal y a Pemex de “comprar” el resultado.
Hasta ahora no existe documentación que pruebe una intervención irregular de Pemex, del padre de la ganadora o de autoridades federales en el proceso de selección de Miss Universo.
Organización bajo presión y silencio ante preguntas incómodas
La MUO había advertido acciones legales contra Harfouch, pero no ha respondido a las nuevas denuncias. Durante la primera conferencia de prensa de la ganadora, los organizadores vetaron preguntas sobre las acusaciones y exigieron que los reporteros enviaran cuestionamientos por escrito con anticipación.
Páginas especializadas como Real Pageanthology afirmaron que el resultado evidenció que la MUO “escoge” a la ganadora sin considerar las evaluaciones técnicas. Natalie Glebova, Miss Universo 2005 y jurado de último minuto tras las renuncias, recordó que antes los resultados eran auditados por una firma contable, por lo que pidió restituir ese mecanismo.
Un triunfo bajo escrutinio global
Bosch afirmó que utilizará su reinado para impulsar la igualdad de género y servir como inspiración a jóvenes. “Esta corona es una oportunidad para hacer algo con ella”, declaró. No se ha pronunciado sobre las acusaciones.
La MUO tampoco ha aclarado si investigará internamente el proceso de evaluación, mientras el debate sigue creciendo en redes sociales y medios internacionales.
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