En la conferencia matutina de este jueves 27 de noviembre, sombreros norteños colocados como parte de la escenografía para la presentación de obras del Mundial 2026 fueron retirados abruptamente del escenario de Palacio Nacional, desatando especulaciones por su similitud con el símbolo del «Movimiento del Sombrero» de Carlos Manzo, el alcalde de Uruapan asesinado el 1 de noviembre. La prenda, junto a peluches de las mascotas del torneo, adornaba el piso durante la intervención de la jefa de Gobierno Clara Brugada, pero desapareció minutos después, ante la mirada de la presidenta Claudia Sheinbaum y gobernadores invitados.
La escena capturó atención inmediata. Al inicio, Sheinbaum elogió: «Qué bonito», refiriéndose a la decoración que incluía alebrijes, balones y los sombreros traídos por el gobernador Samuel García como emblema norteño para sedes en Monterrey. Tras la foto grupal con Brugada, García y Pablo Lemus (Jalisco), el personal los recogió sin pausa en la transmisión en vivo, que superó los 2 millones de espectadores en YouTube.
Minutos después, al notar la ausencia, la presidenta volteó a su equipo: «¿Había sombreros aquí?», a lo que respondieron que se repartirían como souvenirs. «Ah, ¿son para qué? Para regalar, ahorita», contestó Sheinbaum con una sonrisa, antes de pasar a preguntas de reporteros. El gobernador García aclaró más tarde: «Son parte de nuestra imagen para el Mundial, nada más».
Símbolo manchado de sangre: El eco de Manzo que incomoda al oficialismo
El incidente revivió el dolor por Carlos Manzo, el independiente que fundó el Movimiento del Sombrero como emblema de resistencia contra la violencia en Michoacán. Asesinado a tiros durante el Festival de las Velas pese a escoltas federales, su muerte desató protestas con miles ondeando el sombrero en Uruapan y el Congreso, donde opositores colocaron versiones ensangrentadas en curules para exigir justicia y más presupuesto en seguridad.
En redes, el retiro se interpretó como «borrado intencional». Posts en X como el de @ApartadoMex acumulan miles de vistas: «Magia en la mañanera: quitan sombreros por evocar a Manzo». Otro de @SintextoMX: «Retiran sombreros que involuntariamente trajeron a la memoria el Movimiento del Sombrero». Usuarios critican: «¿Sensibilidad o censura? Un día antes, Sheinbaum pedía empatía por Grecia Quiroz, viuda de Manzo».
El sombrero de García, con el Cerro de la Silla –referente regiomontano–, no era idéntico al de Manzo, pero la coincidencia temporal avivó el debate. Fuentes de Presidencia niegan intencionalidad: «Fueron un obsequio para distribuir, no escenografía fija».
Mundial en foco, pero la sombra de la violencia persiste
La conferencia, con Brugada, García y Lemus, detalló inversiones por 1.2 mil millones de dólares en estadios como Azteca, Akron y BBVA, y transporte para 3 millones de fans. Pero el episodio eclipsó anuncios: «De sombreros a goles, pero el dolor de Manzo no se quita tan fácil», tuiteó un usuario con 500 likes.
En un México con 1.200 homicidios mensuales (INEGI), el sombrero trasciende: de protesta a recordatorio incómodo. Sheinbaum, que ayer defendió «sensibilidad» en el caso Manzo, evadió profundizar. García remató: «Regalémoslos con banderas y balones». El Mundial avanza, pero el símbolo de un alcalde caído sigue ondeando en la memoria colectiva, quitado o no del escenario.
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