Una colonia de más de 50 ejemplares de mono aullador de manto será reubicada este año desde Playa del Carmen hasta Veracruz, luego de más de dos décadas de haberse asentado en la selva del complejo Playacar. La medida busca evitar el cruce genético con especies nativas de Quintana Roo y preservar la biodiversidad local.
Los primates llegaron al sitio tras un aseguramiento realizado hace más de 20 años y, desde entonces, se han reproducido ampliamente, según explicó Javier Carballar Osorio, director del Instituto de Biodiversidad y Áreas Naturales Protegidas de Quintana Roo (Ibanqroo). «En su momento eran apenas poco más de 10 ejemplares, pero con el paso del tiempo han formado una población que ya supera el medio centenar», detalló.
Evitar híbridos y proteger la biodiversidad local
Carballar Osorio subrayó que el traslado es urgente debido al riesgo de que estos monos —Alouatta palliata, originarios del sureste y centro del país— se crucen con los monos aulladores nativos de la región, provocando híbridos que podrían alterar el equilibrio genético y ecológico.
«Es ahora el momento adecuado para hacer un manejo responsable y devolverlos a su región natural antes de que interfieran con la fauna local», señaló.
La selva del complejo Playacar ha resultado ser un hábitat cómodo para estos primates, lo que ha favorecido su reproducción acelerada. Sin embargo, su permanencia prolongada plantea una amenaza para las especies endémicas del estado. La intervención también responde a un enfoque preventivo ante la creciente preocupación por la conservación de especies autóctonas en áreas naturales protegidas.
El traslado se encuentra actualmente en fase de planeación técnica y legal. Las autoridades de Quintana Roo ya establecieron comunicación con el Instituto de Ecología (Inecol), con sede en Veracruz, para gestionar la recepción de los ejemplares.
Además, se está en espera de que se autoricen los permisos federales correspondientes, indispensables para ejecutar la reubicación sin contratiempos legales o logísticos.
Serán liberados en lugar con condiciones similares
Uno de los desafíos principales es definir el método de transporte. Se barajan dos opciones: traslado terrestre o aéreo, y ambas implican retos particulares. «Queremos reducir al mínimo el nivel de estrés que los animales puedan experimentar durante el proceso. Esa es una prioridad», afirmó Carballar.
Hasta ahora, no se ha dado a conocer la ubicación exacta donde los primates serán liberados, pero se estima que será un entorno con condiciones similares a las que actualmente habitan, con suficiente cobertura forestal y recursos para garantizar su bienestar.
Esta medida forma parte de un esfuerzo más amplio de gestión de especies introducidas o desplazadas, que en muchos casos representa un riesgo silencioso para los ecosistemas. En México, como en otras partes del mundo, los animales fuera de su hábitat natural pueden generar presiones evolutivas inesperadas, transmitir enfermedades o alterar la dinámica de depredadores y presas.
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