La futbolista venezolana Deyna Castellanos, actual jugadora de las Portland Thorns en la National Women’s Soccer League (NWSL), reveló públicamente que su ausencia en la más reciente convocatoria de la selección nacional de Venezuela se debió al temor de no poder regresar a Estados Unidos, ante el endurecimiento de las políticas migratorias bajo la presidencia de Donald Trump.
“La situación política aquí y en Venezuela es muy complicada. Yo tengo una responsabilidad aquí. Estoy bajo contrato y la incertidumbre de poder ir a casa y no saber si puedo volver es algo que da mucho miedo”, expresó la exdelantera del Atlético de Madrid y Manchester City, durante un encuentro con medios locales.
Deyna, una de las figuras más emblemáticas del fútbol femenino sudamericano, enfatizó que su decisión no fue fácil, pero que eligió priorizar su estabilidad profesional y personal en EE. UU., especialmente en un contexto de creciente incertidumbre migratoria.
“Fue muy triste que no pudiera ir con la selección nacional, pero creo que fue la decisión correcta quedarme y seguir entrenando y creciendo aquí. Pero principalmente, ser capaz de quedarme y seguir jugando en Estados Unidos”, agregó la jugadora de 24 años.
Inquietud por políticas migratorias
La preocupación de Castellanos se alinea con las recientes medidas impulsadas por la administración Trump, que incluyen mayores restricciones para ciudadanos de ciertos países, entre ellos Venezuela. Estas decisiones han generado un clima de inseguridad para deportistas y profesionales extranjeros con residencia temporal o visas de trabajo.
Según reportes de la cadena ESPN, el representante de Castellanos confirmó que la principal razón de su ausencia fue “la falta de claridad” respecto a las restricciones de entrada a Estados Unidos. A pesar de no estar oficialmente en ninguna lista de prohibición, la incertidumbre en los procedimientos migratorios actuales ha hecho que jugadoras como Deyna eviten abandonar territorio estadounidense.
No es un caso aislado
Deyna no es la única futbolista profesional afectada por este nuevo entorno político. Según fuentes de la misma liga, cuatro jugadoras originarias de Zambia también decidieron no acudir a la convocatoria de su selección nacional, por temor a no poder regresar a sus equipos en la NWSL.
Esta situación refleja un problema cada vez más frecuente en el deporte internacional: las tensiones políticas y migratorias impactando directamente el desempeño y la disponibilidad de atletas profesionales, quienes deben balancear su pasión por representar a sus países con la necesidad de proteger sus contratos y estabilidad en el extranjero.
Por ahora, Castellanos continúa entrenando con normalidad en Portland, mientras la Vinotinto femenina afronta sus compromisos internacionales sin una de sus piezas clave. Su regreso al combinado nacional dependerá, en gran parte, de la evolución del panorama migratorio entre Venezuela y Estados Unidos.
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