Un cargamento valuado en más de 14 millones de dólares fue asegurado por autoridades estadounidenses en el Puente Internacional de Pharr, Texas. El hallazgo se realizó el 11 de abril, cuando oficiales de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) interceptaron un tráiler procedente de México que ocultaba 741 kilogramos de metanfetamina entre pimientos morrones y pepinos frescos.
El vehículo fue remitido a una inspección secundaria tras una primera revisión, donde se utilizó tecnología no intrusiva y un equipo canino. La inspección arrojó como resultado el hallazgo de 300 paquetes ocultos dentro del tráiler, los cuales contenían la droga sintética con un peso total de 741.88 kilogramos, equivalentes a 1,635.56 libras.
El director del puerto, Carlos Rodríguez, declaró que los agentes de CBP están comprometidos con la seguridad del país y seguirán empleando todas las herramientas a su alcance para impedir que sustancias peligrosas lleguen a las calles de Estados Unidos.
El decomiso forma parte de los operativos regulares de vigilancia en la frontera con México.
Según el comunicado oficial, tanto la droga como el vehículo fueron asegurados. Además, agentes especiales de Investigaciones de Seguridad Nacional ya iniciaron una investigación criminal sobre el caso. Hasta el momento, no se ha informado sobre personas detenidas.
Un método ya conocido, pero que sigue funcionando
El uso de productos perecederos como «cobertura» para traficar drogas no es nuevo. En el pasado, autoridades de ambos países han detectado cargamentos similares que buscan burlar los controles de seguridad mediante el camuflaje con frutas y verduras.
De acuerdo con cifras de la propia CBP, esta agencia cuenta con más de 65 mil agentes desplegados en puntos clave del territorio estadounidense. Su misión es evitar el ingreso de sustancias ilegales, personas sin autorización o artículos peligrosos por tierra, aire y mar.
Aunque la incautación representa un golpe importante para el crimen organizado, también evidencia que los grupos criminales continúan operando con alto nivel de logística y capacidad para movilizar grandes cantidades de droga a través de la frontera.
Este hallazgo refuerza la tensión constante en los límites entre México y Estados Unidos, donde las autoridades deben enfrentarse a tácticas cada vez más sofisticadas por parte de los traficantes.
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