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    “De aquí salió la orden de matar a la maestra”: el motín en el penal de Tuxpan que desnuda el narcopoder

    Personas privadas de la libertad en el penal de Tuxpan, Veracruz, desataron un motín que puso al descubierto la presunta colusión entre autoridades y el crimen organizado.

    Los internos responsabilizan directamente al Grupo Sombra de controlar el reclusorio y ordenar desde ahí el asesinato de la maestra Irma Hernández.

    La noche del sábado 2 de agosto se registró un motín dentro del Centro de Reinserción Social (Cereso) de Tuxpan, Veracruz. Videos difundidos en redes sociales mostraron a personas privadas de la libertad exigiendo el fin de las extorsiones y de las operaciones delictivas dirigidas, supuestamente, por el Grupo Sombra dentro del penal.

    La revuelta, iniciada por tres internos, fue acompañada de incendios, gritos y acusaciones graves contra directivos y autoridades locales.

    Uno de los presos lanzó una denuncia directa ante las cámaras: “De aquí salió la orden de matar a la maestra”, en referencia al homicidio de Irma Hernández, un caso que conmocionó al norte del estado. La frase, replicada rápidamente en redes sociales, detonó aún más indignación, ya que sugiere que el penal sirve como centro de mando para ejecuciones orquestadas desde el interior.

    Los presos acusan complicidad de autoridades penitenciarias

    En los audios grabados durante el motín, los internos no solo responsabilizan al grupo criminal, sino también al director del penal y a otros funcionarios, identificados por sus apodos: “El D2”, “El 4-9” y “toda la gente del municipio”. Aseguran que, con el consentimiento de estos actores, se venden drogas y se organizan crímenes dentro del reclusorio.

    “Ya nos tenía hasta la madre Grupo Sombra”, dice una de las voces. “Se querían pasar de ver** con el apoyo de las autoridades”. Estas palabras han reactivado el debate sobre la gobernabilidad de los centros penitenciarios en Veracruz, y sobre el papel que juegan las autoridades estatales en el crecimiento de estructuras criminales que operan desde el encierro.

    Afuera del penal, los familiares de las personas internas vivieron horas de angustia. Decenas de ellos llegaron para exigir información sobre el paradero y la salud de sus seres queridos. Hasta el momento, el gobierno estatal no ha confirmado cuántas personas resultaron heridas, aunque sí reconoció que fue necesaria la intervención de fuerzas federales y estatales para retomar el control.

    Tres internos trasladados y un silencio que incomoda

    De acuerdo con un comunicado oficial, tres reclusos identificados como “principales generadores del conflicto” fueron trasladados a otros centros penitenciarios. Sin embargo, el documento omite cualquier mención a las denuncias públicas sobre la presunta colusión entre funcionarios del penal y el crimen organizado.

    La omisión ha sido interpretada por muchos como un intento de minimizar el trasfondo del motín, que ya no solo es un incidente aislado, sino una ventana a una estructura criminal que parece operar con impunidad dentro del sistema penitenciario veracruzano.

    La indignación también se ha trasladado a la opinión pública. “La Mafia Veracruzana, mejor conocida como Grupo Sombra, tiene el control de todo el norte de Veracruz desde que malgobernaba el delincuente Cuitláhuac”, tuiteó un usuario. Aunque es una afirmación sin confirmar, refleja el grado de hartazgo social por la violencia sistemática en la entidad.

    El motín en Tuxpan no fue solo una protesta; fue un grito desesperado contra la corrupción, la impunidad y la violencia institucionalizada. Por ahora, el gobierno guarda silencio sobre las acusaciones más graves. Pero ya hay una verdad que resuena: “de aquí salió la orden de matar a la maestra”.

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