Un nuevo bombardeo ruso con drones dejó un muerto y varios heridos en el este de Ucrania, además de severos daños en infraestructuras energéticas y de transporte. La ofensiva, considerada una de las más intensas en semanas, ocurre en vísperas de la reunión del G7 en Canadá, donde los cancilleres discutirán cómo sostener el apoyo financiero y militar a Kiev frente a la prolongada guerra.
Ataque múltiple en Kramatorsk y Odesa
Autoridades ucranianas informaron que siete drones rusos impactaron la ciudad de Kramatorsk en solo 30 minutos durante la noche del lunes, provocando la muerte de un hombre de 60 años y afectando viviendas, una escuela y zonas residenciales. El ayuntamiento local señaló que “la infraestructura civil fue atacada sin justificación” y que los equipos de emergencia aún trabajan en la remoción de escombros.
En la región de Kharkiv, un dron ruso alcanzó un automóvil en movimiento e hirió a tres personas: dos hombres adultos y un adolescente de 16 años. Los heridos fueron trasladados a hospitales locales, donde permanecen bajo observación.
Mientras tanto, en Odesa, la ofensiva rusa dañó instalaciones energéticas y de transporte. “A pesar del trabajo activo de las fuerzas de defensa aérea, se registraron incendios en varias instalaciones”, informó Oleh Kiper, jefe de la administración regional, quien añadió que una persona resultó herida por metralla. El depósito ferroviario de Ukrzaliznytsia también sufrió daños estructurales.
Las autoridades regionales indicaron que la infraestructura crítica opera con generadores de emergencia y que las fuerzas del orden documentan lo que calificaron como “otro crimen de guerra ruso”.
Guerra estancada y diplomacia en marcha
Casi cuatro años después del inicio de la invasión rusa, la guerra sigue sin avances significativos. Ambos bandos permanecen atrincherados en el frente oriental, mientras Moscú asegura haber tomado tres aldeas adicionales en Donetsk. Los ataques con drones, más precisos y frecuentes, se han convertido en el principal método ruso para desgastar las defensas ucranianas y su red eléctrica antes del invierno.
El recrudecimiento de la ofensiva coincide con el encuentro del G7 en Niágara, Canadá, donde los ministros de Exteriores discutirán el futuro de la ayuda a Ucrania y las sanciones contra Rusia. La anfitriona, Anita Anand, afirmó que la reunión busca “mantener una posición unificada en un contexto volátil y complicado”, aunque admitió que no se esperan avances concretos en las negociaciones de paz.
Financiamiento y presión sobre Rusia
Entre los temas principales está el uso de los activos rusos congelados para financiar la reconstrucción ucraniana, una medida debatida sin consenso en reuniones anteriores. “El objetivo es sostener el apoyo a Ucrania y aumentar la presión económica sobre Moscú”, declaró Anand.
El conflicto continúa generando graves consecuencias humanitarias. Según la administración de Kramatorsk, “la población civil sigue siendo el blanco principal”, y las zonas bombardeadas se encuentran bajo vigilancia militar por temor a nuevos ataques.
La ONU advirtió recientemente que los ataques a la infraestructura energética podrían dejar a millones de ucranianos sin electricidad durante el invierno. Sin embargo, el Kremlin sostiene que las operaciones “tienen objetivos militares legítimos” y culpa a Kiev de “provocar incidentes para ganar apoyo internacional”.
Mientras los cancilleres del G7 analizan el rumbo de la guerra, Ucrania insiste en que su resistencia depende del flujo constante de ayuda internacional. Sin ese respaldo, advirtió el presidente Volodímir Zelenski, “la línea del frente podría romperse en cuestión de semanas”.
También te puede interesar: Tensión entre Trump y Netanyahu por batallón de Hamas atrapado en Gaza




