El cambio en la Fiscalía General de la República (FGR) dejó de ser una posibilidad para convertirse en un hecho que ya comenzó a mover piezas clave dentro del gabinete de seguridad. Omar García Harfuch, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), afirmó que la llegada de Ernestina Godoy a la conducción de la fiscalía representa una oportunidad real para «mejorar la coordinación» en las tareas de seguridad nacional. El funcionario, conocido por su estilo directo y operativo, sostuvo que el relevo no solo mantiene la línea de trabajo existente, sino que la potencia a partir de los perfiles recién nombrados en áreas estratégicas. Esta lectura llega en un momento en el que el Gobierno federal busca afinar su estrategia ante el repunte de fenómenos criminales en varios estados.
Reacomodo en la Fiscalía mueve fichas aliadas
En conferencia de prensa, García Harfuch recordó que el cuarto eje de la Estrategia Nacional de Seguridad tiene como prioridad absoluta fortalecer la coordinación institucional. Ahora, con la designación de Godoy como fiscal general, ese objetivo toma mayor velocidad. El secretario sostuvo que ya existía un canal fluido de trabajo con Alejandro Gertz Manero, pero anticipó un salto cualitativo con el nuevo equipo que encabeza la fiscal.
El movimiento en la FGR se detonó tras la renuncia de Gertz Manero, quien decidió abandonar el cargo después de que la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, le ofreciera la titularidad de una embajada en un país que no ha sido revelado. Su salida abrió la puerta para que Ernestina Godoy, exfiscal de la Ciudad de México y exconsejera jurídica de la presidencia, asumiera primero la titularidad provisional y luego fuera confirmada como fiscal general.
Desde su primer día, Godoy realizó cambios quirúrgicos en dos áreas sensibles para el Gobierno federal. Nombró a Héctor Elizalde Mora como director de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) y a César Oliveros Aparicio como titular de la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada (FEMDO). Ambos perfiles sustituyeron a Felipe de Jesús Gallo Gutiérrez y a Alfredo Higuera Bernal, respectivamente, cerrando una etapa que venía marcada por tensiones internas y diferencias operativas.
Estos nombramientos llamaron la atención de inmediato, ya que tanto Elizalde como Oliveros son figuras cercanas a García Harfuch desde su trabajo conjunto en la Secretaría de Seguridad de la Ciudad de México durante la administración de Sheinbaum. La lectura política es clara: el círculo de confianza se está moviendo hacia posiciones que requieren cohesión total para operar investigaciones de alto impacto. García Harfuch reconoció esta cercanía, pero subrayó que Godoy también ha trabajado con estos perfiles previamente, lo que abona a una transición ordenada.
El secretario afirmó que la cooperación entre los nuevos titulares de la AIC y la FEMDO con el resto del gabinete de seguridad ya es un hecho. «Estas personas ya han trabajado con los titulares de estas instituciones del gabinete de seguridad. Entonces estamos seguros de que va a mejorar la coordinación», sostuvo.
Un nuevo capítulo para la estrategia de seguridad federal
La designación de Godoy marca un punto de inflexión en la política de seguridad. Durante su gestión como fiscal de la Ciudad de México, entre 2018 y 2024, impulsó procesos de reestructuración internos que buscaban mejorar tiempos de respuesta y cerrar la puerta a prácticas opacas. Renunció al cargo para integrarse al gabinete federal cuando Sheinbaum asumió la presidencia, un movimiento que consolidó un equipo compacto alrededor de la mandataria.
Ahora, al frente de la FGR, Godoy enfrenta el reto de acelerar investigaciones estancadas, robustecer la persecución de delitos de alto impacto y mejorar el intercambio de información con otras dependencias. El entorno no es sencillo: hay pendientes en casos emblemáticos, presión de organizaciones civiles y una exigencia creciente de resultados en seguridad.
La salida de Gertz Manero también abre preguntas sobre los próximos movimientos diplomáticos del Gobierno federal. El exfiscal tenía previsto permanecer en el cargo hasta enero de 2028, pero eligió retirarse para aceptar una embajada en un «país amigo». La ubicación exacta permanece sin revelarse, y este silencio solo alimenta especulaciones mientras se reorganiza el tablero político.
Con Godoy ya instalada en la titularidad y con nombramientos alineados a su estilo de gestión, el Gobierno federal apuesta por un periodo de mayor cohesión interna. La SSPC y la FGR deberán demostrar que el discurso de coordinación reforzada se traduce en resultados tangibles.
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