La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el empresario Carlos Slim sostuvieron una reunión en Palacio Nacional para revisar los pronósticos económicos del país al cierre de 2025 y trazar un panorama para 2026. El encuentro también contó con la presencia de Francisco Cervantes, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), quien destacó que existe un ambiente favorable para acelerar inversiones vinculadas al Plan México. La llegada de Slim al recinto generó expectativa en medio de un contexto marcado por ajustes en la relación comercial con EE. UU., metas de inversión privada y los efectos acumulados de la reconstrucción de zonas afectadas por fenómenos naturales. Según la presidenta, existe un consenso firme sobre el potencial del país y la necesidad de mantener un ritmo de crecimiento sostenido.
Slim respalda proyecciones económicas y apuesta por mayor inversión privada
Durante la reunión, Sheinbaum reiteró que la economía mexicana cerrará 2025 con indicadores positivos y que 2026 será un año con oportunidades para consolidar sectores estratégicos. Slim respaldó esa visión. Señaló que el país mantiene fuerza estructural y condiciones para atraer capital privado. Aseguró que “vienen muchos proyectos y mucha inversión privada”. Fue un mensaje directo que apuntó a la confianza empresarial en el rumbo económico.
Cervantes insistió en que el sector empresarial está listo para “apretar más” y acelerar mecanismos que impulsen el Plan México, una estrategia pensada para fortalecer el mercado interno, responder a las presiones comerciales de EE. UU. y ampliar la relocalización de empresas. Sheinbaum subrayó que este proyecto busca atender retos inmediatos, pero también construir bases a largo plazo.
El encuentro recordó reuniones previas. La más reciente ocurrió el 3 de julio, cuando empresarios como Altagracia Gómez Sierra y el propio Cervantes dialogaron con la presidenta sobre los ajustes del Plan México. En aquella ocasión se acordó reforzar inversiones clave. Para Slim, el panorama económico se mantiene sólido. En reuniones anteriores ya había afirmado que México tiene “mucho potencial y mucha fuerza para lo que viene”.
Una pieza del rompecabezas económico sigue siendo la relación con EE. UU. Los ajustes comerciales de Washington obligan a México a acelerar reformas que mejoren infraestructura, aumenten el contenido nacional en sectores estratégicos y concretar proyectos de movilidad, energía y manufactura. Slim ha insistido en que una mayor integración puede traer “muchos años muy buenos en el futuro”. Su mensaje conecta con la visión del sector empresarial mexicano.
En paralelo, el gobierno busca apuntalar políticas para combatir desigualdad. Slim habló en otro momento sobre la necesidad de eliminar la pobreza extrema en México. Señaló que existen entre seis y ocho millones de personas en esa condición según Coneval. Para él, el crecimiento económico debe ir acompañado de políticas sociales más firmes. Sheinbaum ha expresado una postura similar y sostiene que una economía fuerte requiere cerrar brechas.
Reconstrucción de Acapulco y continuidad de proyectos prioritarios
La reunión también sirvió para repasar avances en la reconstrucción de Acapulco, afectado por huracanes como Otis y John. Slim acudió al encuentro previo de finales de 2024 junto con su hijo, Carlos Slim Domit, Arturo Elías Ayub, la gobernadora Evelyn Salgado y parte del gabinete federal. Desde entonces hay una coordinación constante para reactivar el turismo y recuperar la infraestructura dañada. El reto sigue siendo enorme. Sin embargo, los empresarios mantienen disposición para apoyar.
Para el gobierno federal, la colaboración con el sector privado es esencial. Sheinbaum ha dicho que los empresarios “están optimistas por la situación económica del país y comprometidos con México”. Esta frase sintetiza el clima actual. Más allá del discurso, hay una meta clara: reforzar las bases del crecimiento interno y blindar la economía ante presiones externas.
Slim ha sido una figura clave en esta relación. Aunque evita declaraciones espontáneas, sus intervenciones públicas muestran coherencia. Apoya inversiones en infraestructura, respalda proyectos de reconstrucción y considera que México enfrenta un momento decisivo para convertirse en un polo estable de inversión. Sus reuniones con Sheinbaum dejan ver que ese respaldo continúa.
En Palacio Nacional, la conversación giró en torno a metas concretas. Hablaron sobre estabilidad financiera, previsiones de inflación, oportunidades de relocalización y necesidad de reforzar cadenas de suministro. La presidenta insistió en que México debe aprovechar el contexto internacional. Slim coincidió. Ambos entienden que 2026 será un año crucial para medir si las políticas actuales logran consolidarse.
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