El estado de salud de Jason Peña, un adolescente de 14 años oriundo de Chicago, es crítico tras recibir un disparo en la cabeza durante una emboscada en Durango, México. En el ataque, ocurrido el 27 de diciembre, fallecieron su padre, su tío, ambos ciudadanos estadounidenses, y un familiar mexicano.
Detalles del ataque
La emboscada tuvo lugar en el municipio de Santiago Papasquiaro, cuando el padre de Jason, Vicente Peña Jr., su tío Antonio Fernández, y Jorge Eduardo Vargas Aguirre, un pariente mexicano, salieron por la noche a comprar alimentos y bebidas. Horas después, las autoridades encontraron la camioneta de la familia junto a la carretera con los tres hombres muertos en su interior, todos con impactos de bala. Jason, quien había sido alcanzado por un disparo en la parte trasera de la cabeza, fue hallado fuera del vehículo y trasladado a un hospital en estado crítico.
Según Julie Contreras, portavoz de la familia y directora del grupo de defensa United Giving Hope, los hechos apuntan a una ejecución planeada. “Les tendieron una emboscada; los ejecutaron”, afirmó Contreras, quien también señaló que el vehículo no fue robado.
Jason Peña: un luchador en medio de la tragedia
Jason, que cumplió 14 años el lunes, está siendo trasladado por aire al Texas Children’s Hospital en Houston, acompañado por su madre, quien es enfermera. Contreras destacó la resiliencia del adolescente: “Su corazón seguía latiendo cuando lo encontraron. Tenemos un luchador entre manos”.
El hospital local de Durango donde inicialmente fue atendido carecía del equipo necesario para tratar sus graves lesiones. La familia ha tomado medidas rápidas para garantizar que reciba atención médica adecuada en Estados Unidos.
Reacciones y contexto
Un portavoz de la Embajada de EE. UU. confirmó la muerte de los dos ciudadanos estadounidenses y aseguró que las autoridades mexicanas están investigando el caso. La embajada también brinda apoyo a las familias afectadas.
Este ataque se suma a una serie de incidentes recientes contra estadounidenses en México, lo que ha incrementado las preocupaciones sobre la seguridad en el país. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, prometió recientemente reducir los índices de violencia que afectan a diversas regiones del país.
Durango, que colinda con el estado de Sinaloa, está clasificado bajo una advertencia de viaje de nivel 2 del Departamento de Estado de EE. UU., debido al control que los cárteles ejercen sobre ciertas áreas. Contreras señaló que la carretera donde ocurrió la emboscada es conocida por estar bajo control de grupos criminales, quienes imponen restricciones de circulación nocturna.
Impacto en la familia y la comunidad
La tragedia ocurrió durante un viaje familiar en el que Vicente Peña Jr. había conducido desde Chicago hasta Durango con Jason y su hermano menor de 9 años. Este último se encontraba con su abuelo al momento del ataque y fue quien alertó a las autoridades tras no recibir respuesta de su hermano mayor.
El dolor de la familia Peña se refleja en los mensajes difundidos por los allegados en redes sociales, quienes condenaron la violencia y el uso de armas en la región. “Esto ha sido una auténtica pesadilla para la madre de Jason”, afirmó Contreras.
Incidentes similares y el contexto de violencia en México
El ataque en Durango es parte de una preocupante serie de incidentes recientes que involucran a ciudadanos estadounidenses en México. En diciembre, una pareja californiana fue asesinada en Michoacán, mientras que en mayo, los cuerpos de un estadounidense y dos australianos fueron hallados en un pozo en Baja California.
La persistente violencia asociada con el crimen organizado subraya los desafíos de seguridad en el país, a pesar de las promesas gubernamentales de enfrentarlos. Las autoridades continúan investigando el ataque, mientras la familia de Jason busca justicia y recuperación para el joven sobreviviente.
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