El Ejército de Israel (FDI) confirmó este martes la muerte de Ali Shadmani, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán, durante un bombardeo nocturno sobre un centro de mando en Teherán. La operación representa un nuevo episodio de la escalada militar entre ambos países, que ha dejado un saldo de centenares de muertos y un creciente riesgo de desestabilización en Medio Oriente.
Shadmani había asumido el cargo apenas cuatro días antes, tras el fallecimiento de su predecesor, Qolamali Rashid, también abatido en un ataque israelí. “Por segunda vez, las FDI han eliminado al principal comandante militar del régimen iraní”, indicó el ejército israelí en un comunicado. La ofensiva se justificó por una “oportunidad repentina durante la noche” y definió a Shadmani como “la figura más cercana al líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Khamenei”.
Según Tel Aviv, el general era clave en la planificación de operaciones contra territorio israelí. “Durante los últimos años influyó directamente en los planes operativos de Irán para atacar al Estado de Israel”, añadió el comunicado. Aunque Teherán no ha confirmado oficialmente su muerte, las fuerzas israelíes consideran que su eliminación representa un “golpe significativo” a la cadena de mando de las fuerzas armadas iraníes.
Antes de ser nombrado comandante en jefe el 13 de junio, Shadmani fue subcomandante del Mando de Jatam al Anbiya —la estructura operativa unificada de las Fuerzas Armadas iraníes— y jefe de la Dirección de Operaciones del Estado Mayor. Su ascenso y rápida caída reflejan la intensidad de un conflicto que se ha vuelto frontal.
Escalada sin freno: bombardeos, drones y cifras rojas
Desde el pasado viernes, Israel ha lanzado una campaña aérea masiva dirigida a infraestructuras estratégicas de Irán. Las operaciones han alcanzado centros nucleares en Natanz, Isfahán y Fordu, así como depósitos de misiles y sistemas antiaéreos. El objetivo declarado: frenar el programa nuclear iraní y su capacidad de lanzar misiles balísticos.
Durante la noche previa al anuncio, las FDI interceptaron cerca de 30 drones lanzados desde Irán, varios de los cuales fueron derribados fuera del espacio aéreo israelí y otros sobre los Altos del Golán. A pesar del número elevado, fue una de las jornadas menos intensas desde el inicio de la ofensiva: solo se reportaron menos de 10 misiles disparados por Irán, sin víctimas ni daños relevantes.
En el acumulado, Irán ha lanzado más de 380 misiles balísticos hacia Israel, con al menos 30 impactos. Los ataques israelíes, por su parte, han provocado 229 muertes confirmadas en suelo iraní, incluyendo altos mandos, científicos nucleares y personal militar. Israel ha sufrido 24 muertes, según el servicio de emergencias Magen David Adom.
La magnitud de la ofensiva y la precisión selectiva en sus blancos —desde estructuras militares hasta líderes clave— ha generado un intenso debate internacional. Israel asegura que busca evitar una amenaza estratégica. Sin embargo, el creciente número de víctimas y el deterioro de la estabilidad regional aumentan la presión sobre los actores globales.
La postura del presidente Donald Trump fue clara: “No buscamos un alto el fuego, sino un verdadero final del programa nuclear de Irán”, afirmó este lunes. La Casa Blanca justificó su postura en el derecho a la autodefensa y reiteró su respaldo a Israel en todos los niveles.
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