Un nuevo gesto polémico del gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, ha reavivado el debate sobre el trato que reciben las mujeres en espacios de poder. Durante la conferencia de prensa conocida como la “Mañanera de Puebla” del jueves 10 de julio, el mandatario morenista tronó los dedos en dirección a la recién nombrada secretaria de Turismo, Carla López-Malo Villalón, en un gesto que fue ampliamente interpretado como una reprensión pública.
Mientras abordaba temas de inseguridad en las carreteras poblanas y su impacto en la actividad económica, Armenta hizo un llamado a trabajar con mayor rapidez. Dirigiéndose a López-Malo, lanzó el gesto acompañado de la frase:
“La quiero (tronando los dedos)… está usted muy joven, así, veloz como todos, a meterle velocidad al trabajo, porque somos un clúster turístico muy importante”.
La escena no tardó en generar incomodidad en el recinto y posteriormente se viralizó en redes sociales. Lejos de disculparse, el gobernador intentó justificar su gesto comparándolo con un hábito de su abuela:
“Así me tronaba los dedos mi abuelita, ¿eh? No crean, si no al rato va a ser violencia de género”.
A esto añadió en tono burlón que también lo hace consigo mismo:
“Yo me trueno los dedos todos los días. Por eso cuento los días. Van 209 días… me levanto y me trueno los dedos. ‘¿Qué pasó, Armenta? Ya levántate’”.
Un patrón de conductas hacia mujeres funcionarias
El incidente no es aislado. Carla López-Malo asumió el cargo apenas el pasado 1 de julio, convirtiéndose en la tercera persona en encabezar la Secretaría de Turismo durante el actual gobierno. Previamente, el 24 de febrero, el mismo gobernador amenazó públicamente con despedir a Yadira Lira Navarro, entonces titular de la misma dependencia, al exigirle resultados:
“Ya es hora que la titular de la secretaría de Turismo se ponga a trabajar y que dé resultados, si no, vamos a tener que prescindir de ella”.
En redes sociales, la reacción fue inmediata. Diversas usuarias y usuarios han calificado el gesto de “misógino”, “autoritario” y como un ejemplo de violencia política de género, argumentando que se trata de una forma de descalificar, exhibir y humillar públicamente a una mujer funcionaria bajo pretextos de exigencia laboral.
Colectivos feministas y activistas por la igualdad de género han exigido una disculpa pública y que se revisen los protocolos de comportamiento al interior del gobierno estatal.
¿Qué dice la ley?
De acuerdo con la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, la violencia política de género incluye acciones, omisiones o expresiones que buscan menoscabar, anular o restringir los derechos políticos de las mujeres. Diversos especialistas coinciden en que el gesto del gobernador, aunque aparentemente trivial, podría encuadrarse en este tipo de violencia simbólica y de poder.
Por ahora, el gobernador Armenta no ha emitido una disculpa formal. Mientras tanto, crece la presión pública y mediática sobre su comportamiento y la forma en que se dirige a mujeres dentro de su gabinete.
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