La detención de Gustavo Antonio “N”, alias “Tavo”, considerado objetivo prioritario por el Gobierno de México y con cargos pendientes en EE. UU., expuso el alcance operativo de una célula vinculada tanto a los Beltrán Leyva como al Cártel de Sinaloa en Tijuana. El operativo, ejecutado por Ejército y Guardia Nacional, derivó también en la captura de cuatro cómplices y el aseguramiento de armas, droga y propiedades.
Operativo conjunto desarticula célula criminal con presencia binacional
La Secretaría de la Defensa Nacional confirmó la captura de Gustavo Antonio “N”, alias “Tavo”, un jefe operativo que mantenía influencia en el trasiego de droga desde Tijuana hacia EE. UU. De acuerdo con las autoridades, su célula realizaba movimientos constantes entre la frontera y la zona urbana para garantizar el paso de cargamentos vinculados tanto al Cártel de los Beltrán Leyva como al Cártel de Sinaloa.
La operación se desarrolló tras una serie de análisis de inteligencia que señalaron los desplazamientos recientes del líder. Las fuerzas federales ejecutaron un despliegue rápido en puntos estratégicos y lograron interceptarlo sin que se registraran enfrentamientos. “Tavo” tenía órdenes de captura abiertas relacionadas con el tráfico de sustancias sintéticas, especialmente fentanilo. Además, figuraba como uno de los objetivos prioritarios de la estrategia nacional contra el crimen organizado.
Las autoridades detallaron que el detenido enfrentará procesos tanto en México como en EE. UU. Según fuentes de seguridad, su papel consistía en coordinar rutas de paso y proteger cargamentos mediante una red de operadores locales. Esta estructura permitía a los grupos criminales diversificar sus actividades sin perder control territorial. La captura abre la puerta a nuevas líneas de investigación sobre sus vínculos internos y el alcance financiero de su organización.
En el mismo operativo se detuvo a dos personas afines a la misma célula criminal y a otras dos relacionadas con el Cártel del Pacífico. Los aseguramientos incluyeron 9 kilos y 330 pastillas con características de fentanilo, cuatro armas cortas, un arma larga, cartuchos de diversos calibres, seis celulares y dos inmuebles utilizados presuntamente como casas de seguridad.
Impacto en las operaciones criminales en la frontera
Especialistas consultados señalan que el arresto puede generar una reconfiguración interna en Tijuana, donde las pugnas por corredores de trasiego suelen intensificarse tras capturas de alto nivel. Aunque las autoridades buscan contener cualquier respuesta violenta, admiten que los grupos con presencia en la región podrían intentar ocupar el espacio dejado por “Tavo”.
En paralelo, analistas fronterizos destacan que el decomiso de droga sintética refuerza las presiones internacionales sobre México para frenar el flujo de fentanilo hacia EE. UU. Este tipo de aseguramientos, indican, se ha vuelto un indicador clave para medir los avances operativos y la coordinación binacional.
Las fuerzas federales reiteraron que continuarán con operativos en Baja California para debilitar las estructuras que mantienen actividad en corredores estratégicos. En los próximos días se esperan nuevas acciones enfocadas en propiedades, operadores financieros y células de apoyo logístico asociadas a este grupo.
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