más

    Volcán Kilauea altera el ecosistema hawaiano con erupciones masivas

    El volcán Kilauea, uno de los más activos del planeta, continúa su actividad eruptiva con un nuevo episodio que comenzó este miércoles 11 de junio. La erupción, iniciada en diciembre de 2024, ya suma medio año de actividad intermitente, con violentas expulsiones de lava que han alcanzado alturas superiores a los 100 metros.

    La reciente actividad se localiza en el respiradero norte del cráter Halemaʻumaʻu, dentro del Parque Nacional de los Volcanes de Hawái, en la Isla Grande. Según el Servicio Geológico de EE. UU. (USGS, por sus siglas en inglés), esta nueva fase se caracteriza por fuentes de lava sostenidas y flujos múltiples que descienden hacia el fondo del cráter.

    La erupción fue precedida por un fenómeno conocido como pistoneo de gas, en el cual los gases atrapados en la columna de lava generan una acumulación que termina en una liberación violenta. El observatorio explicó que este proceso provoca que la lava ascienda y luego sea expulsada repentinamente en forma de salpicaduras, tras lo cual el nivel de lava vuelve a descender.

    Este tipo de fenómeno ha ido aumentando en intensidad durante las últimas 48 horas, pasando de ocurrencias esporádicas a eventos casi continuos que derivaron en una fuente en forma de cúpula, la cual alimenta los flujos actuales. Las autoridades indicaron que es probable que la actividad se intensifique.

    Se acumulan ya 25 episodios eruptivos desde diciembre

    Desde el 23 de diciembre de 2024, fecha en que inició esta secuencia eruptiva, el volcán ha registrado 25 episodios. La mayoría de ellos ha tenido una duración corta, de menos de un día, seguidos por pausas de pocos días. No obstante, el episodio actual muestra señales de una mayor duración e intensidad.

    El USGS mantiene la alerta volcánica en nivel naranja, lo que implica actividad eruptiva significativa con posibilidad de afectaciones en la zona cercana. Aunque hasta ahora los flujos se mantienen contenidos dentro del cráter, las autoridades permanecen en vigilancia constante ante cualquier cambio en la dirección o velocidad de la lava.

    Parque continúa abierto bajo protocolos de seguridad

    La erupción del Kilauea no solo representa un desafío para el monitoreo geológico, sino que también tiene implicaciones ambientales. Las emisiones de dióxido de azufre pueden deteriorar la calidad del aire y afectar la salud de la población cercana, además de dañar vegetación endémica. Aunque el parque nacional permanece abierto bajo protocolos de seguridad, la visibilidad puede verse reducida por la presencia de vog (niebla volcánica).

    En diciembre pasado, cuando se activó el primer episodio eruptivo de esta serie, las fuentes de lava alcanzaron hasta 80 metros de altura. En ese momento también se elevó la alerta volcánica. Ahora, seis meses después, las nuevas erupciones superan esa marca y confirman que el sistema magmático sigue inestable.

    Las autoridades han emitido advertencias a los visitantes y residentes locales sobre la posibilidad de caída de ceniza, la cual podría extenderse a varios kilómetros dependiendo de los vientos. Hasta el momento, no se han reportado daños a infraestructura ni evacuaciones, pero los científicos insisten en que el comportamiento del volcán puede cambiar con poca anticipación.

    También te puede interesar: Humo de incendios en Canadá ahoga el aire en 15 estados de EE. UU

     

    Artículos relacionados