En plena ola de redadas migratorias y deportaciones masivas impulsadas por la administración del presidente Donald Trump, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, restó importancia al impacto que estas medidas puedan tener sobre la asistencia al Mundial de Clubes y la Copa del Mundo 2026.
Durante un evento realizado en Miami, Infantino se mostró confiado en que los aficionados acudirán a Estados Unidos sin importar las restricciones migratorias. «Cada país tiene sus propias políticas, pero nosotros estamos para la unión. Los hinchas y los aficionados del mundo entero van a ir a Estados Unidos, como a México y Canadá. Como siempre, antes del Mundial se hablan de muchos temas, pero luego cuando empieza va a ser una fiesta», aseguró.
Restricciones migratorias generan tensión entre aficionados
El optimismo de Infantino contrasta con la incertidumbre de diversas comunidades migrantes. Las recientes redadas de ICE y la revocación de permisos temporales han provocado un ambiente de miedo entre inmigrantes indocumentados que residen en EE. UU., muchos de los cuales temen asistir a eventos masivos como partidos de fútbol ante el riesgo de ser detenidos.
A esto se suma un decreto firmado por Trump que prohíbe la entrada a ciudadanos de 12 países, incluyendo Irán, Somalia, Yemen y Haití, mientras impone restricciones parciales a personas provenientes de otras siete naciones como Cuba, Venezuela y Sierra Leona. Aunque el decreto excluye explícitamente a atletas y cuerpos técnicos, no contempla medidas claras sobre familiares, aficionados u otros involucrados en los eventos.
Infantino, sin embargo, minimizó las preocupaciones al señalar que no hay «ninguna preocupación» respecto a una posible presencia de agentes de ICE en estadios o zonas deportivas. Su postura llega en un momento en que organizaciones defensoras de derechos humanos alertan sobre el uso de espacios públicos para redadas, como escuelas y tribunales.
El Mundial de Clubes, que inicia este sábado, servirá como termómetro previo a la Copa del Mundo 2026, que se disputará conjuntamente entre EE. UU., México y Canadá. La comunidad latina en ciudades como Los Ángeles y Miami ha expresado dudas sobre acudir a los estadios, ante el temor de convertirse en objetivos de las autoridades migratorias.
Mientras tanto, manifestaciones contra las políticas migratorias continúan. En Los Ángeles, se registraron protestas donde ciudadanos estadounidenses quemaron banderas en rechazo a las deportaciones. La tensión entre el entusiasmo deportivo y la realidad política del país anfitrión amenaza con empañar el espíritu de unión que promueve la FIFA.
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