La Fiscalía del Estado de Jalisco confirmó la detención de Efraín “N”, presunto responsable del feminicidio de una mujer de 27 años de origen guatemalteco, cuyo cuerpo fue hallado el pasado 17 de septiembre en una finca del fraccionamiento La Castilleja II, en el municipio de Tlajomulco de Zúñiga.
El cadáver fue localizado cubierto con una sábana y cal, durante un cateo autorizado por un juez, lo que sugiere un intento por ocultar el crimen. Tras la detención, el presunto agresor fue presentado ante la autoridad judicial y enfrentará un proceso por el delito de feminicidio.
La víctima fue vista por última vez el 6 de septiembre en su domicilio. Ante su ausencia en el trabajo y la preocupación de familiares y amigos, se activó la denuncia y la investigación correspondiente. La Vicefiscalía en Investigación Especializada en Atención a Mujeres, Niñas, Niños y Adolescentes, en coordinación con la Comandancia de Feminicidios, realizó diligencias que permitieron identificar al presunto agresor y ubicar el lugar donde se encontraba la víctima.
“Con base en los datos de prueba recabados, se solicitó y ejecutó una orden de aprehensión contra Efraín ‘N’, quien fue detenido mediante un operativo de seguridad”, explicó la Fiscalía. Las investigaciones continúan con el objetivo de esclarecer los hechos, establecer responsabilidades y conocer los motivos del crimen, bajo el protocolo de feminicidio.
Feminicidio en México
El feminicidio se define como el asesinato de una mujer motivado por razones de género, cumpliendo al menos uno de siete criterios, entre ellos la existencia de violencia sexual previa, una relación cercana entre víctima y agresor o la exposición pública del cuerpo.
De acuerdo con el Instituto para la Economía y la Paz (IEP), el 70.1 % de las mujeres en México ha sufrido algún tipo de violencia en su vida, y el 39.9 % proviene de una pareja. En 2022 se reportaron 968 casos de feminicidio, un aumento del 127 % desde 2015. Actualmente, uno de cada cuatro asesinatos de mujeres en el país se considera feminicidio.
A diferencia de otros homicidios, donde predominan las armas de fuego, la mayoría de los feminicidios se comete mediante armas blancas (25 %) o “otros medios” (más del 40 %), como golpes o estrangulamiento. Sin embargo, la violencia estructural, la impunidad y la presencia de delincuencia organizada influyen de manera indirecta en estas formas de violencia de género.
Este caso refleja cómo la violencia contra las mujeres en México no solo es un problema de género, sino que está entrelazada con dinámicas sociales más amplias de criminalidad y falta de justicia efectiva.
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