El ciclista Isaac del Toro ya tiene fecha para regresar a la escena internacional: el próximo 23 de agosto competirá en la Vuelta a España 2025, la tercera y última gran prueba del calendario profesional. Su participación, que podría transmitirse por Claro Sports, genera expectativas desbordadas en México, donde el deporte suele ignorarse hasta que el triunfo ya es innegable.
Con apenas 21 años, el originario de Ensenada, Baja California, se prepara para enfrentar 21 etapas a lo largo de 3,151 kilómetros. El recorrido incluirá llanos, media y alta montaña, además de dos contrarrelojes (una individual y otra por equipos). La edición 2025 de la Vuelta no solo destaca por su nivel competitivo, sino también porque conmemora los 90 años de historia del Grand Tour español.
Isaac regresa después de un desempeño memorable en el Giro de Italia 2024, donde terminó segundo en la clasificación general, ganó una etapa, se llevó la camiseta blanca al mejor Sub-25 y lideró la carrera durante 11 días. Aquello lo catapultó como la nueva joya del ciclismo internacional, un logro sin precedentes para un ciclista mexicano.
Triunfos personales, ausencias institucionales
Detrás del éxito hay una historia menos glamorosa: el abandono de las instituciones deportivas mexicanas. Poco después del Giro, la CONADE felicitó públicamente al joven ciclista, destacando su paso por la Olimpiada Nacional. Pero la familia Del Toro no tardó en responder con contundencia.
José Del Toro, padre del deportista, denunció el oportunismo del organismo encabezado por Rommel Pacheco. En entrevista con la periodista Katya López, fue claro: «¿Qué puedo decirle a Rommel? Es una falta de respeto para mí, para Isaac y para los deportistas que sí hacen su trabajo. ¿Cómo hablan de apoyo cuando no ha sido apoyado? Preferiría que no se dijera nada ni se utilizara su nombre para ese tipo de cosas».
El señalamiento no fue casual ni aislado. José Del Toro describió un camino forjado sin subsidios ni becas. «Siempre hablan de cantidades gigantescas de millones y millones pero yo no conozco a un ciclista que le paguen los viáticos, el pasaje o la inscripción. Yo batallé tanto con mis hijos y jamás recibí una ayuda de ningún tipo».
La crítica encierra una verdad incómoda: los éxitos deportivos mexicanos suelen construirse al margen del sistema, no gracias a él. Cuando aparece una figura como Isaac del Toro, las instituciones corren a apropiarse del éxito, pero no pueden justificar el abandono previo.
El caso pone en evidencia una estructura que premia la medalla, pero ignora el proceso. Por eso, la participación de Isaac en la Vuelta a España será seguida no solo por su potencial competitivo, sino también como un símbolo de resistencia y autogestión.
También te puede interesar: Uzbekistán y Jordania harán historia: jugarán su primer Mundial en 2026




