La presidenta Claudia Sheinbaum anunció este lunes en su conferencia matutina que el Tren Maya de carga reducirá el precio de la gasolina en Quintana Roo al transportar y almacenar combustible en nuevas terminales en construcción.
“Me llamó la atención que en Quintana Roo la gasolina está a más de 24 pesos; pero resulta que en el sureste gran parte del combustible llega por Progreso y hay muy pocas terminales de almacenamiento, el costo es muy alto”, explicó, al detallar que el proyecto eliminará sobrecostos en el traslado carretero desde Yucatán.
Sheinbaum enfatizó que la terminal de carga en Cancún ya cuenta con autorización ambiental de Semarnat y su construcción, a cargo del Ejército, inició este año. Sin embargo, documentos oficiales revelan que la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) no contempla almacenamiento masivo de combustibles para distribución regional, solo para autoconsumo de locomotoras.
De Progreso a Playa: El sobrecosto que enciende alarmas
Durante su gira del fin de semana por Playa del Carmen, Sheinbaum constató precios por encima de 24 pesos el litro de Magna en gasolinerías locales. Expertos de Pemex le explicaron que el 80% del combustible sureste llega por el saturado Puerto de Progreso, Yucatán, y se distribuye en pipas por carretera hasta el sur de Quintana Roo, sumando hasta 3 pesos por litro en fletes.
“Con el Tren Maya de carga queremos construir un centro de almacenamiento de combustible y eso va a permitir que disminuya el costo del transporte del combustible, es un proyecto muy importante para la península”, insistió la mandataria.
El plan integraría el ferrocarril al esquema logístico de Pemex, potencialmente bajando precios en un 5-10% en la región, según estimaciones preliminares de la Secretaría de Energía.
El servicio de carga del Tren Maya suma un avance promedio del 13% al corte de septiembre, con siete frentes abiertos en cinco estaciones: Cancún (7,777 mdp), Palenque (4,935 mdp), Poxilá (4,812 mdp), Progreso (5,158 mdp) y Mérida (costo pendiente). Estas terminales intermodales incluirán vías de recibo, andenes de intercambio, almacenes y destacamentos de Guardia Nacional, operando en 1,553 km de vías ya construidas.
El Ejército, vía el Agrupamiento Felipe Ángeles, lidera la obra en dos etapas: la primera, con 70 km de vías nuevas y rehabilitadas, concluye en 18 meses, generando 26,200 empleos directos. Gustavo Vallejo Suárez, comandante del agrupamiento, confirmó: “El Tren Maya de carga va a ir por las vías del tren de pasajeros, pero requiere sus propios espacios para almacenamiento e intercambio de mercancías”.
La MIA para Cancún, aprobada por Semarnat en septiembre, autoriza 261 hectáreas de selva para la terminal, incluyendo una “zona de abastecimiento de combustible” con dos tanques de 240,000 litros cada uno –total 480,000 litros de diésel para locomotoras. Pero no menciona transporte ni almacenamiento de gasolina o turbosina para gasolineras o el Aeropuerto de Cancún, ni un turbosinoducto propuesto en noviembre.
El permiso condiciona: “La promovente deberá obtener autorización de ASEA para actividades de hidrocarburos”. Luisa López, de Gestión Ambiental del Tren Maya, aclaró en julio: “En los alcances de este proyecto, no hay tal situación [manejo de combustibles regionales]”. Ningún proyecto alterno ha ingresado a ASEA, la agencia que regula energéticos.
Ambientalistas cuestionan: la MIA prevé remoción de 259 hectáreas de selva subperennifolia, con riesgos al acuífero y 12 especies endémicas, sin detallar impactos de un “centro de almacenamiento” masivo.
Sheinbaum vincula el Tren Maya a su “Segundo Piso de la Transformación”, integrándolo al Corredor Interoceánico para exportar sureste al Pacífico. Si se concreta, podría mover 52 contenedores por convoy –hasta 1,700 toneladas– y estabilizar precios en un sureste donde la gasolina promedia 23.99 pesos, 10% arriba del nacional.
Pero sin ASEA, el anuncio genera dudas. ¿Bajará la Magna de 24 pesos, o se quedará en vías muertas? El Ejército acelera obras, pero el impacto real depende de permisos pendientes. Quintana Roo espera: el Tren Maya podría ser el boleto a un sureste más conectado, o solo otro desvío ambiental.
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