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    Aranceles de Trump golpean el champagne francés: bares en Nueva York recortan consumo y apuestan por lo local

    La amenaza de un arancel del 200% al vino y champagne europeo, lanzada por el presidente Donald Trump, ha puesto en jaque a bares y distribuidores de Nueva York. Aunque se anunció una tregua comercial de 90 días, la incertidumbre persiste y algunos negocios ya toman medidas para mitigar el impacto.

    Menos champagne, más ingenio: la respuesta de los bares

    En el bar Flûte, especializado en champagne, su dueño Hervé Rousseau planea reducir un 10% el volumen servido por copa en productos franceses. El objetivo es mantener precios sin sacrificar rentabilidad. “Vamos a explicárselo a los clientes y documentarlo en redes”, comentó. La honestidad será su herramienta para enfrentar esta contracción inflacionaria, un fenómeno cada vez más común.

    El bar, ubicado en un antiguo speakeasy de Midtown Manhattan, obtiene el 75% de sus vinos de Europa. Por ahora, opera con inventario de origen estadounidense que podría durar un par de meses. Sin embargo, Rousseau prevé un alza inevitable de costos si se imponen los nuevos aranceles.

    En lugar de subir precios, apuesta por Intîme, un vino espumoso neoyorquino elaborado con receta francesa y jengibre orgánico. También ha comenzado a destacar cócteles con pequeñas cantidades de champagne francés, lo que permite mantener precios estables sin eliminar por completo el producto estrella.

    Una oportunidad para reconectar con el cliente

    Rousseau no es ajeno a las crisis: su negocio ha sobrevivido al 11-S y a la recesión de 2008. Aunque no le preocupan los aranceles en sí, teme el efecto combinado de inflación y contracción económica. Por eso, prefiere ver la situación como una oportunidad para conectar con los clientes: “Profundizaremos en el vino, daremos más contexto y narrativa. Queremos que sea una experiencia”, aseguró.

    Algunos coleccionistas ya han pausado compras, y varios restaurantes comenzaron a acumular existencias ante el temor de una escalada arancelaria. La amenaza de Trump fue una respuesta a la propuesta de la Unión Europea de imponer un arancel del 50% al whisky estadounidense, medida que fue retirada, aunque las represalias no han sido oficialmente descartadas.

    Marcas locales al frente de la carta

    Otros negocios están aprovechando el momento para redoblar su apuesta por productos nacionales. Merchants Hospitality, operador de restaurantes en Nueva York, promueve bodegas locales como Bedrock y Antica Terra, además de licores estadounidenses como WhistlePig. “Es una oportunidad”, dijo su director Abraham Merchant.

    Por su parte, Full Glass Wine Co, propietaria de marcas como Wine Insiders y Scout & Cellar, está trasladando parte de sus compras a vinos estadounidenses, sobre todo espumosos de California. Su director, Louis Amoroso, explicó que están colaborando con proveedores para absorber costos, aunque eso implique reducir márgenes.

    En plena guerra comercial, la elegancia francesa cede terreno en Nueva York. Entre copas recortadas y burbujas locales, bares y distribuidores se adaptan para sobrevivir al vaivén político de Washington.

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