El gobierno del presidente Donald Trump repatrió a 13 delincuentes mexicanos condenados por narcotráfico en Estados Unidos, como parte del Programa Internacional de Transferencia de Prisioneros. Con ello, las autoridades estadounidenses calculan un ahorro de más de tres millones de dólares en costos penitenciarios. Los reos, cuya identidad no ha sido revelada, cumplirán el resto de sus sentencias en cárceles mexicanas.
Repatriación masiva: estrategia de ahorro y diplomacia
El Departamento de Justicia de Estados Unidos informó que la medida se realizó el pasado viernes 11 de abril, en coordinación con el gobierno de Claudia Sheinbaum. El traslado responde al Tratado de Ejecución de Sentencias firmado entre ambos países, y fue solicitado por los propios reclusos.
Según Matthew R. Galeotti, jefe de la División Penal del Departamento de Justicia, los 13 mexicanos enfrentaban condenas por distribución de cocaína, metanfetamina y fentanilo. Sumaban en total 75 años de prisión, lo que representaba una carga económica significativa para el sistema penitenciario estadounidense.
“Con este traslado se eliminan los costos asociados al encarcelamiento de estos individuos por el resto de sus condenas”, declaró Galeotti. Hasta ahora, ni la Secretaría de Seguridad ni la Fiscalía mexicana han publicado la lista de nombres, lo que ha generado especulación sobre la identidad de los repatriados y su posible relación con cárteles activos.
Este tipo de repatriaciones no son nuevas. El Programa Internacional de Transferencia de Prisioneros permite que ciertos reos extranjeros cumplan sus sentencias en sus países de origen, siempre que haya acuerdo bilateral. Sin embargo, la actual administración estadounidense ha acelerado estos procesos con fines presupuestales.
Antecedentes y casos emblemáticos: ¿vuelve el narco a casa?
Uno de los casos más sonados en este contexto ha sido el de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, quien también intentó ser repatriado. En marzo de este año, el diario Reforma informó que su defensa promovió una demanda para regresar a México, alegando trato cruel e irregularidades en su extradición. En 2023, Guzmán había enviado una carta al embajador Esteban Moctezuma para protestar por las condiciones inhumanas en la prisión ADX Florence, en Colorado. Su solicitud fue rechazada.
A diferencia de ‘El Chapo’, los 13 repatriados ahora sí recibieron luz verde para volver. Se desconoce si alguno de ellos tiene vínculos con organizaciones criminales como el Cártel de Sinaloa o el CJNG. Tampoco hay información oficial sobre las condiciones que enfrentarán en los penales mexicanos, ni si habrá revisión judicial de sus condenas.
Las repatriaciones ocurren en medio de una política más dura de control migratorio y seguridad binacional promovida por el presidente Trump, que ha insistido en que los costos de mantener reclusos extranjeros deben ser asumidos por sus países de origen.
Por ahora, se espera que el gobierno mexicano informe en los próximos días el estado legal de los repatriados, así como su ubicación exacta. Mientras tanto, crecen las dudas sobre si estos traslados facilitarán nuevas redes delictivas desde prisión, o si realmente contribuirán a descongestionar el sistema penal estadounidense.
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