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    Incendios forestales en Canadá desatan crisis ambiental global

    Más de 27,000 personas han sido evacuadas por incendios forestales en Canadá que, además de afectar la salud pública en Norteamérica, están provocando una preocupante contaminación atmosférica que ya alcanzó Europa.

    Una densa nube de humo cubre regiones enteras del centro-norte de Estados Unidos, con niveles de calidad del aire clasificados como “muy insalubres” en Minnesota, Wisconsin y Michigan. La situación se ha convertido en una alerta ambiental que trasciende fronteras, generando preocupación entre científicos y autoridades.

    Impacto ambiental del humo sobre América y Europa

    El humo de los incendios, que continúa desplazándose por miles de kilómetros, ha provocado condiciones críticas en el medio oeste estadounidense. La Agencia de Control de la Contaminación de Minnesota emitió una alerta que afecta casi todo el estado hasta el miércoles. La zona de las Ciudades Gemelas (Minneapolis-St. Paul) ha sido la más golpeada.

    El Departamento de Recursos Naturales de Iowa advirtió que la calidad del aire podría mantenerse en niveles insalubres hasta el jueves, afectando principalmente a personas con enfermedades cardíacas o pulmonares. En la ciudad de Minneapolis, el índice de calidad del aire superó los 250 puntos, una cifra que se considera peligrosa para cualquier actividad al aire libre.

    La situación no se limita a EE. UU. El servicio climático europeo Copernicus confirmó que el humo de gran altitud cruzó el Atlántico y ha alcanzado el este del Mediterráneo y Grecia. Si bien no afecta la calidad del aire a nivel del suelo, sí representa una señal clara de la intensidad del fenómeno. Mark Parrington, científico principal del servicio, explicó que la altura del humo permite que sea transportado por las corrientes en chorro, alcanzando distancias intercontinentales.

    “Eso realmente es un indicador de cuán intensos son estos incendios”, señaló Parrington. También se reportó que la emisión acumulada de carbono ha alcanzado las 56 megatoneladas, una cifra superada únicamente por la temporada catastrófica de 2023.

    La mayor parte del humo que llega al medio oeste de EE. UU. proviene de incendios en la provincia canadiense de Manitoba, al noroeste de Winnipeg. Allí, más de 17,000 personas han sido evacuadas, incluyendo 5,000 residentes de Flin Flon. En Saskatchewan, 2,500 personas de La Ronge también han sido desplazadas, sumando más de 8,000 evacuados adicionales en la provincia.

    Hoteles abrieron sus puertas a quienes perdieron sus hogares

    Este desplazamiento masivo ha obligado a los hoteles de Winnipeg a abrir sus puertas a quienes han perdido sus hogares. Los ministros provinciales y el primer ministro canadiense se reunieron en Saskatoon para coordinar la respuesta, y el primer ministro de Saskatchewan, Scott Moe, subrayó que “todo Canadá se ha unido para ayudar a las provincias de las praderas”.

    El contexto no es menor: en mayo, dos personas murieron por un incendio forestal en Lac du Bonnet, al noreste de Winnipeg. La temporada actual se perfila como una de las más severas desde 2023, cuando Canadá vivió la peor ola de incendios de su historia reciente.

    Los incendios forestales en Canadá son una señal clara del desequilibrio climático. Las emisiones de carbono no solo agravan el calentamiento global, sino que generan retroalimentación negativa: al elevar las temperaturas, aumentan las condiciones propicias para nuevos incendios, lo que a su vez libera más carbono.

    Copernicus advierte que nuevas columnas de humo podrían seguir cruzando el Atlántico en los próximos días. El fenómeno ya ha modificado los patrones de visibilidad en regiones enteras, y sus efectos acumulativos podrían tener consecuencias ecológicas aún por medir, desde el deterioro de ecosistemas hasta la aceleración del deshielo ártico.

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