Lev Shlosberg, uno de los pocos críticos del Kremlin que aún permanecen en Rusia, fue detenido tras expresar su rechazo a la invasión en un foro público.
El presidente Vladimir Putin vuelve a lanzar un mensaje claro a quienes desafían la narrativa oficial: no hay espacio para la disidencia. Este martes, Lev Shlosberg, exdiputado del partido liberal Yabloko, fue arrestado en Pskov, al oeste de Rusia, acusado de «desacreditar al ejército» por unas declaraciones públicas en las que exigía detener la guerra contra Ucrania.
La detención se produce a casi dos años y medio del inicio de la invasión rusa, en un contexto de censura creciente y criminalización de la opinión contraria al gobierno. Shlosberg, de 61 años, había afirmado en enero durante un debate en video: «Primero debemos dejar de matar. Si logramos la paz, recuperaremos la libertad». Esa frase, junto con otras críticas al conflicto, fue suficiente para abrirle un proceso penal que podría llevarlo hasta cinco años a prisión.
Una figura de larga data en la disidencia rusa
Antes de este episodio, Shlosberg ya había sido multado dos veces por cargos similares. Su nombre fue incluido en la lista de «agentes extranjeros» en 2023, una designación usada por el Kremlin para aislar a críticos bajo el pretexto de supuestos vínculos con financiación extranjera. La etiqueta no solo limita sus actividades políticas y mediáticas, sino que obliga a los señalados a reportar cada movimiento al Estado.
Su activismo se remonta a 2014, cuando denunció la presencia de tropas rusas en el este de Ucrania. Por ese motivo perdió su escaño en la Asamblea Legislativa de Pskov, luego de publicar un reportaje sobre entierros secretos de paracaidistas caídos en combate. En ese momento, el Kremlin negaba cualquier intervención directa en el conflicto de Donbás.
Ahora, las autoridades registraron su domicilio, el de su padre de 96 años, y las oficinas del partido Yabloko. El objetivo: incautar dispositivos electrónicos, documentos y cualquier rastro de comunicación que respalde la acusación.
De acuerdo con su defensa, el video en cuestión no fue publicado por él ni autorizado por su equipo. Sin embargo, la fiscalía sostiene que sus palabras violan la ley contra «desacreditar a las Fuerzas Armadas», un delito introducido en marzo de 2022 tras el inicio de la «operación militar especial», como el Kremlin insiste en llamar a la guerra en Ucrania.
Putin arremete contra voces críticas
Desde el inicio del conflicto, el gobierno ruso ha desmantelado sistemáticamente la oposición. Decenas de activistas, periodistas y políticos han sido encarcelados o forzados al exilio. La muerte de Alexei Navalny en febrero de 2024, bajo custodia en una colonia penal del Ártico, marcó un punto de quiebre. Según sus aliados, se trató de un asesinato encubierto.
Yabloko es uno de los últimos partidos que aún intenta operar dentro del sistema legal ruso. A pesar de las restricciones, sigue denunciando la represión y pidiendo el cese de las hostilidades. La detención de Shlosberg, sin embargo, deja claro que incluso los gestos moderados pueden acarrear consecuencias graves.
Este miércoles, el opositor comparecerá ante un tribunal que decidirá las medidas cautelares durante su proceso judicial. Su caso podría sentar un nuevo precedente en la criminalización del pacifismo en Rusia.
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