A partir de este mes, México aplicará un aumento significativo a los impuestos sobre compras en línea de bajo valor realizadas a través de plataformas como Shein y Temu, ambas con base en China. El nuevo gravamen será del 33.5%, un incremento sustancial respecto al 19% anterior.
La medida fue publicada este lunes por la noche en el Diario Oficial de la Federación (DOF) y forma parte de la actualización de las normas de comercio internacional implementadas por la administración mexicana este año. El ajuste fiscal afectará a productos importados desde países con los que México no tiene tratados comerciales.
En contraste, los artículos provenientes de Estados Unidos y Canadá continuarán pagando un 17% si su valor oscila entre los 50 y 117 dólares. Las compras inferiores a esa franja permanecerán exentas, mientras que las superiores estarán gravadas con un 19%.
La decisión ocurre en un momento clave: el gobierno mexicano mantiene negociaciones con Washington para evitar aranceles del 30% que Donald Trump ha amenazado con imponer a partir del 1 de agosto. Las autoridades estadounidenses han acusado a China de usar a México como canal indirecto para introducir productos baratos a su mercado, evadiendo regulaciones comerciales.
Aunque ni Shein ni Temu respondieron a las solicitudes de comentarios, el mensaje de las autoridades mexicanas es claro: endurecerán el control aduanero y fiscal sobre el comercio electrónico, en parte para frenar lo que consideran una competencia desleal.
El año pasado, México ya había incrementado aranceles a productos textiles de países como China y lanzó operativos contra comerciantes que operaban sin pagar impuestos o sin cumplir con la normatividad.
Impacto económico: ¿quién paga los platos rotos?
Expertos en comercio internacional alertaron sobre el efecto regresivo de la medida. Juan Carlos Baker, exsubsecretario de Comercio Exterior y negociador del T-MEC, advirtió que el impacto recaerá directamente sobre los consumidores, en especial aquellos con menos ingresos.
“Este aumento será pagado por quienes más dependen de esas plataformas para acceder a productos baratos”, comentó Baker. “Los bienes se están volviendo más caros para quienes más los necesitan.”
La administración de Claudia Sheinbaum también ve en esta política una oportunidad para incrementar la recaudación fiscal y proteger a la industria nacional frente a la sobreoferta china. Diego Marroquín, investigador del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), interpretó la medida como una jugada estratégica:
“No sólo se busca evitar los aranceles de Trump, también se quiere fortalecer el aparato fiscal interno y proteger a sectores productivos locales”, explicó Marroquín.
Aunque oficialmente no se ha vinculado el aumento del gravamen con las amenazas arancelarias de Washington, el momento en que se publica la medida sugiere coordinación diplomática o, al menos, una estrategia de contención.
Trump ha insistido en aplicar sanciones comerciales a países que, según él, permiten el flujo de productos chinos hacia Estados Unidos sin control. México, al endurecer sus propios filtros fiscales, parece estar intentando enviar una señal de cooperación y evitar un conflicto comercial directo con su principal socio económico.
A unos días del plazo impuesto por Trump, el gobierno mexicano pone sus cartas sobre la mesa. Resta ver si este ajuste fiscal bastará para aplacar al expresidente republicano o si nuevos cambios vendrán en camino.
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