El Instituto Americano del Petróleo (API), voz de la industria petrolera y gasífera de Estados Unidos, urgió cinco modificaciones clave al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) para blindar inversiones y equilibrar la competencia con empresas estatales como Pemex. La propuesta, enviada a la Oficina del Representante Comercial de EE.UU. (USTR) el 4 de noviembre de 2025, llega en plena consulta pública para la revisión conjunta del acuerdo en julio de 2026.
El API, que agrupa a 600 firmas y sustenta 11 millones de empleos –8% del PIB estadounidense–, busca revertir asimetrías que, según ellos, favorecen a Pemex.
«Un T-MEC revisado debe priorizar la integración norteamericana sin barreras regulatorias», afirma la carta firmada por su CEO, Mike Sommers.
Blindaje inversionista: Revivir el ISDS del TLCAN
El primer cambio apunta a restaurar el Mecanismo de Solución de Controversias Inversionista-Estado (ISDS) del TLCAN, diluido en el T-MEC. Bajo el actual marco, solo inversionistas estadounidenses con contratos federales en sectores clave pueden demandar al gobierno mexicano central por violaciones.
El API critica que esto excluye reclamos por expropiación indirecta o incumplimiento de estándares mínimos de trato –los más comunes en el TLCAN–.
«Debe extenderse a todos los inversionistas de los tres países, contra entidades estatales y locales, cubriendo permisos y licencias», proponen.
Datos de la USTR indican que, desde 2020, México ha enfrentado 20 disputas ISDS, con reclamos por US$15 mil millones en energía. Firmas como ExxonMobil y Chevron, afiliadas al API, alegan que reformas mexicanas de 2025 –que priorizan a Pemex y CFE– violan el Capítulo 14.
Respuesta rápida contra Pemex
Segundo, crear un Mecanismo de Respuesta Rápida para violar el Capítulo 22, que prohíbe favoritismos a estatales. El API acusa a México de incumplir compromisos vía inspecciones asimétricas de Pemex, topes de precios «voluntarios» que acosan a privados y requisitos importadores onerosos.
«Estos procesos de paneles lentos benefician a Pemex; hay que obviarlos para controversias con monopolios», urge la carta.
En 2025, el API recomendó activar mecanismos USMCA contra el decreto de marzo que cancela la apertura energética de 2013.
Ejemplos incluyen operativos donde personal de Pemex gana «perspectivas asimétricas» sobre competidores. El sector privado en México reporta pérdidas de US$2 mil millones anuales por subsidios selectivos a Pemex, per la Asociación Mexicana de Hidrocarburos.
Tercero, eliminar restricciones al reintegro de derechos en el Capítulo 2. Artículos 2.5.1 a 2.5.57 limitan devoluciones para exportaciones a México y Canadá, obligando análisis complejos que favorecen programas como Prosec mexicano o aranceles canadienses reducidos.
«Esto genera cargas administrativas y aranceles netos para exportadores estadounidenses», argumenta el API.
Cuarto, flexibilizar reglas de origen: mantener el 40% de diluyente para crudo pesado y aceptar sistemas volumétricos canadienses para importaciones de petróleo.
En 2025, EE. UU. importó 4.2 millones de barriles diarios de Canadá, 60% crudo pesado. Estas reglas buscan alinear con la guerra comercial iniciada por Trump en febrero, con aranceles del 25% a México y Canadá –pausados temporalmente– que eximen bienes USMCA-compliant.
Quinto, suprimir la retención de impuestos sobre dividendos entre firmas norteamericanas, inspirado en la Directiva Matriz-Filial de la UE. Tratados bilaterales actuales reducen tasas, pero no las eliminan, complicando operaciones.
«Facilitaría inversiones y eficiencia, similar a Europa», concluye el API. La consulta USTR cierra el 3 de noviembre; México hasta el 16. Una audiencia pública es el 17 de noviembre.
Estas propuestas surgen en un T-MEC bajo tensión: la «cláusula sunset» vence en 2036 sin extensión acordada en 2026. Trump, reelecto, ha impuesto «tarifas por fentanilo» del 25-35% a México y Canadá desde febrero 2025, eximiendo USMCA pero amenazando renegociación.
México, vía Secretaría de Economía, defiende soberanía energética. El API ve en la revisión una chance para «sentido común» frente a «discriminación». Con consultas abiertas, Norteamérica negocia su futuro energético: ¿integración o confrontación? El petróleo fluye; las tensiones, también.
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