Miles de peces globo aparecieron muertos a lo largo de una amplia franja costera de Tulum, desde Playa del Pueblo hasta la zona de Santa Fe, dentro del Parque Nacional del Jaguar, lo que encendió alertas entre autoridades ambientales y especialistas. El fenómeno, visible desde primeras horas del martes, generó inquietud por la magnitud del varamiento y activó un operativo inmediato de recolección de muestras. Equipos de conservación y técnicos marinos iniciaron trabajos para identificar qué provocó la muerte de tantos ejemplares en tan poco tiempo. Las especies encontradas corresponden al pez globo de nariz afilada, típico de arrecifes y pastos marinos del Caribe, lo que refuerza la necesidad de un análisis profundo ante un suceso que podría estar vinculado con cambios ambientales recientes. Autoridades locales señalaron que la investigación se mantendrá activa hasta determinar si se trata de un proceso natural o de un evento detonado por condiciones extraordinarias.
Análisis preliminares y escenarios en estudio
José Juan Domínguez Calderón, responsable de la Reserva de la Biósfera del Caribe Mexicano, confirmó que los peces corresponden a la especie Canthigaster rostrata, que habita entre uno y cuarenta metros de profundidad en zonas tropicales del Atlántico. Los especialistas detallaron que los ejemplares presentan características normales en tamaño y conformación, ya que alcanzan poco más de once centímetros en su etapa adulta. Aunque no existe aún una causa confirmada, los primeros estudios apuntan a posibles alteraciones en la temperatura del agua o variaciones súbitas en la oxigenación.
Las muestras recolectadas serán analizadas por laboratorios como ECOSUR y COFEPRIS para descartar toxicidad provocada por algas nocivas u otros contaminantes. Investigadores señalaron que fenómenos similares han ocurrido en distintos puntos del Caribe, lo que permite suponer un vínculo con procesos naturales. Sin embargo, advirtieron que la magnitud del evento requiere monitoreo constante. Una revisión preliminar descartó lesiones internas visibles en los peces, lo que reduce la probabilidad de intervención humana directa.
Pescadores de la zona coincidieron en que este tipo de mortandad no es extraordinaria. Alonso Gutiérrez Sánchez, lanchero local, aseguró que los episodios tienden a repetirse cada año, sobre todo cuando la temperatura del mar registra variaciones bruscas. Explicó que estos cambios pueden alterar la cantidad de oxígeno disponible y obligan a los peces a desplazarse hacia capas superficiales o hacia acumulaciones de sargazo, lo que los hace más vulnerables. El comportamiento de la especie también influye, ya que busca refugio en zonas donde las condiciones pueden fluctuar rápido.
Impacto ecológico y necesidad de monitoreo sostenido
Especialistas de ECOSUR confirmaron que estos eventos son recurrentes en distintas áreas del Caribe, aunque cada caso exige una revisión independiente para descartar factores emergentes. Los expertos mencionaron que el aumento de la temperatura marina continúa como una de las principales hipótesis. Aun así, consideran indispensable una mayor precisión en el seguimiento ambiental para entender si existe un patrón más amplio. El Caribe ha mostrado variaciones significativas en la circulación de corrientes, concentración de nutrientes y proliferación de microalgas, factores que podrían influir en la mortandad de especies sensibles.
Autoridades ambientales continúan con los estudios para determinar si el evento responde a un proceso natural asociado con fluctuaciones ambientales o si existe algún otro elemento que esté influyendo. La zona permanecerá bajo observación mientras se completan los análisis. El suceso impulsó llamados a reforzar la vigilancia costera, registrar variaciones térmicas diarias y evaluar de manera integral cómo los cambios en el mar Caribe impactan a las especies de fondo y arrecife.
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