El arbitraje mexicano cerró 2025 con un logro concreto y verificable: Katia Itzel García fue reconocida entre las mejores silbantes del planeta por la Federación Internacional de Historia y Estadística de Futbol (IFFHS). El reconocimiento no es simbólico ni retórico. Es resultado de un año sostenido de actuaciones en Liga MX y torneos internacionales, donde su desempeño la colocó dentro del Top 10 mundial del arbitraje femenil. Para el futbol mexicano, el dato es claro: una árbitra nacional compite ya, con números y designaciones, en la misma mesa que las mejores del mundo.
La IFFHS ubicó a García en el sexto lugar global, con 15 puntos, por encima de juezas con trayectorias consolidadas en ligas europeas y sudamericanas. El listado fue encabezado por Maria Sole Ferreri, de Italia, seguida por Stephanie Frappart, de Francia; Ivana Martincic, de Croacia; Tess Olofsson, de Suecia; y Edina Alves, de Brasil. En ese contexto, la posición de la mexicana no solo destaca, también confirma un crecimiento sostenido dentro de los estándares internacionales más exigentes.
Este resultado no surgió de un solo partido ni de una designación aislada. Durante 2025, Katia Itzel García tuvo una presencia constante en la Liga MX varonil. Hasta el 29 de noviembre, fecha de su último encuentro del torneo Apertura, acumuló 12 partidos dirigidos como árbitra central. En el Clausura 2025 participó en seis encuentros de fase regular, incluidos duelos de alto perfil como América contra Tijuana, Pachuca frente a Pumas y América ante Mazatlán. No fueron partidos de bajo riesgo ni compromisos secundarios.
Un año de consolidación en la Liga MX varonil
En el torneo Apertura 2025 repitió la cifra de seis partidos, con un balance disciplinario que refleja criterio y control del juego. Durante ese certamen mostró 41 tarjetas amarillas y una tarjeta roja, cifras alineadas con los promedios del campeonato y sin señalamientos institucionales por fallas graves. Más allá de los números, el punto de inflexión llegó en la Liguilla.
Katia Itzel García se convirtió en la primera mujer en arbitrar un partido de Liguilla en la Primera División varonil. Lo hizo en el encuentro de vuelta de los cuartos de final entre Toluca y FC Juárez, en el estadio Nemesio Diez. La designación no fue un gesto político ni una concesión simbólica. Respondió a evaluaciones técnicas previas y a un rendimiento que cumplió con los parámetros de la Comisión de Árbitros.
Ese partido marcó un precedente dentro del futbol mexicano. No porque resolviera de golpe la discusión sobre género y arbitraje, sino porque confirmó que una árbitra puede asumir compromisos de alta presión sin que el foco esté en su condición, sino en sus decisiones dentro del campo. El desarrollo del encuentro reforzó esa lectura.
Proyección internacional y exigencia constante
El reconocimiento de la IFFHS también se explica por la carga internacional que asumió durante el año. En 2025, García fue designada en tres partidos de la Leagues Cup, participó en la Copa Oro de la Concacaf y recibió llamados para la Copa Mundial Sub-20. Estas asignaciones no son automáticas ni protocolarias. Requieren evaluaciones técnicas continuas y reportes positivos de desempeño.
En marzo, su presencia en la Concacaf Nations League, en el partido por el tercer lugar disputado en el SoFi Stadium, en Inglewood, confirmó que su nombre ya forma parte del circuito habitual de árbitros considerados para partidos internacionales de alto nivel. La constancia en estas designaciones explica su posición en el ranking global.
El avance de Katia Itzel García también refleja un proceso más amplio dentro del arbitraje mexicano. Su aparición entre las mejores del mundo no ocurre en el vacío. Es resultado de preparación, continuidad y exposición a escenarios de máxima exigencia. Al mismo tiempo, deja un mensaje interno claro: el arbitraje nacional puede competir fuera de sus fronteras cuando los procesos se sostienen en el tiempo.
El cierre de 2025 deja un saldo concreto. Katia Itzel García no solo rompió un techo simbólico, también entregó resultados medibles. Su lugar en el ranking de la IFFHS consolida su trayectoria y coloca al arbitraje mexicano en una conversación que, durante años, pareció lejana. El reto, ahora, será sostener ese nivel.
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