Las playas de Recife, en el noreste de Brasil, volvieron a quedar bajo alerta tras dos violentos ataques de tiburón registrados en menos de 24 horas. Las víctimas fueron un niño de 11 años y una joven estudiante de Derecho de 19, quienes permanecen hospitalizados en estado delicado luego de sufrir amputaciones provocadas por las mordidas de los animales. Ambos casos ocurrieron en zonas ampliamente señaladas por las autoridades como áreas de alto riesgo por presencia de tiburones toro y tigre.
El primer ataque ocurrió el domingo 31 de mayo en Praia de Piedade, ubicada en el municipio de Jaboatão dos Guararapes. La víctima fue João Lucas Castor Nemezio Sales, un niño de apenas 11 años que se encontraba disfrutando del mar junto a sus familiares en una zona de poca profundidad.
De acuerdo con el testimonio de sus familiares, el menor fue sorprendido repentinamente por un tiburón toro que lo mordió brutalmente mientras nadaba cerca de la orilla. El momento generó escenas de desesperación entre quienes se encontraban en la playa.
Su tío, Aldemir José, reaccionó de inmediato al escuchar los gritos y se lanzó al agua para rescatarlo. Posteriormente narró el dramático momento vivido frente al mar brasileño.
“No lo pensé dos veces y me lancé al agua para sacar a mi sobrino. Estaba consciente y me pedía que no lo dejara morir”, relató.
El menor sufrió heridas severas en la pierna izquierda, la cadera y una mano. Equipos de emergencia lo trasladaron de inmediato al Hospital da Restauração, uno de los centros médicos más importantes de Pernambuco.
Los médicos confirmaron que tuvieron que amputarle la pierna izquierda para salvarle la vida debido a la gravedad de las lesiones y la pérdida masiva de sangre. Aunque permanece en estado grave, el hospital informó que se encuentra estable tras varias intervenciones quirúrgicas.
Joven estudiante perdió una pierna tras ataque de tiburón tigre
Menos de un día después, la tragedia volvió a repetirse en Praia de Boa Viagem, una de las playas más conocidas de Recife y considerada históricamente como una zona de alto riesgo por ataques de tiburón.
La víctima fue Marcela Vitória de Lima Santos, estudiante de Derecho de 19 años, quien nadaba junto a familiares y amigos cuando fue atacada alrededor de las 15:00 horas del lunes 1 de junio.
Según el relato de testigos, la joven comenzó a alejarse de la orilla tras el ataque y su primo, Jonas André de Lima, se lanzó al agua para intentar rescatarla antes de que perdiera el conocimiento.
“Me metí al agua porque vi que se estaba alejando. La agarré del brazo y la traje de vuelta nadando hacia la orilla. Ya había perdido la pierna”, contó.
La escena provocó pánico entre turistas y habitantes que se encontraban en la playa. Un médico que vacacionaba en la zona acudió rápidamente para aplicarle un torniquete improvisado y contener la hemorragia mientras llegaban los paramédicos.
Marcela fue llevada inicialmente al Hospital Alfa y posteriormente transferida al Hospital da Restauração debido a la gravedad de sus lesiones. Los especialistas confirmaron que llegó en estado crítico y tuvieron que amputarle la pierna derecha a la altura del muslo para intentar salvarle la vida.
Actualmente permanece internada en la Unidad de Cuidados Intensivos bajo vigilancia constante por el riesgo de infecciones y otras complicaciones derivadas de las heridas.
Playas de Recife arrastran décadas de ataques de tiburón
Los dos ataques ocurrieron en playas ubicadas a pocos minutos de distancia entre sí. Tanto Boa Viagem como Piedade forman parte de una franja costera de Pernambuco conocida internacionalmente por registrar frecuentes incidentes con tiburones desde hace casi tres décadas.
Autoridades locales mantienen colocadas señales de advertencia aproximadamente cada 200 metros para alertar sobre el peligro. Sin embargo, muchos visitantes continúan ingresando al mar, especialmente durante temporadas de alta afluencia turística.
Especialistas señalan que la combinación de cambios ambientales, expansión urbana y alteraciones en el ecosistema marino ha incrementado la presencia de tiburones cerca de las zonas de baño.
Tras estos nuevos casos, volvió a surgir el debate sobre si las medidas preventivas actuales son suficientes o si las autoridades deben restringir aún más el acceso a ciertas áreas del litoral brasileño.
Mientras tanto, la conmoción crece en Brasil por la violencia de ambos ataques y por las imágenes de rescate que comenzaron a circular en redes sociales durante las últimas horas.
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