Autoridades sanitarias han inspeccionado 16 complejos hoteleros y tomado muestras de alimentos para descartar la presencia del parásito, sin resultados positivos hasta ahora.
La vigilancia sanitaria se mantiene en hoteles de Cancún y la Riviera Maya ante los reportes internacionales de ciclosporiasis entre viajeros que visitaron México. La Dirección de Protección contra Riesgos Sanitarios de Quintana Roo ha realizado inspecciones y muestreos en establecimientos turísticos para identificar posibles fuentes de contaminación.
Jaime Torres Viveros, titular de la dependencia estatal, informó que 16 complejos hoteleros ya fueron revisados como parte de las acciones de vigilancia epidemiológica. Además, se tomaron muestras de frutas y verduras utilizadas en los establecimientos para determinar si existe presencia de Cyclospora cayetanensis.
Hasta ahora, los análisis realizados en las muestras tomadas en Quintana Roo no han detectado el parásito. Sin embargo, las verificaciones continuarán en los hoteles y en las áreas donde se reciben, almacenan, preparan y sirven alimentos, debido a que la investigación sanitaria permanece abierta.
El operativo ocurre después de que autoridades sanitarias de Reino Unido reportaron un incremento de casos de ciclosporiasis entre viajeros que regresaron de México. Entre el 30 de abril y el 15 de julio se identificaron 67 casos en Inglaterra, Escocia y Gales; de los 52 pacientes cuya información de viaje estaba disponible, 48 habían estado en México.
La Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido indicó además que los viajeros afectados habían visitado distintos hoteles de la Riviera Maya y Cancún. Los pacientes reportaron haber consumido diferentes alimentos y bebidas dentro de sus paquetes vacacionales, por lo que no existe hasta ahora un establecimiento señalado como origen de los contagios.
Las inspecciones buscan descartar una fuente de contaminación
La ciclosporiasis es una enfermedad intestinal provocada por el parásito Cyclospora cayetanensis. La infección puede adquirirse mediante el consumo de alimentos o agua contaminados y suele provocar diarrea acuosa frecuente, además de cólicos abdominales, inflamación, náuseas y pérdida de apetito.
Aunque en redes sociales y algunos medios se le ha llamado “diarrea explosiva”, las autoridades sanitarias utilizan el término ciclosporiasis para referirse a la enfermedad. El nombre coloquial describe uno de sus posibles síntomas, pero no sustituye la denominación médica de la infección.
En Quintana Roo, las revisiones se concentran en establecimientos donde existe un manejo importante de alimentos. Los inspectores verifican las condiciones sanitarias y toman muestras de productos que forman parte de la alimentación ofrecida a turistas y trabajadores.
Además, la vigilancia busca establecer si existe algún vínculo entre los casos detectados en otros países y las condiciones sanitarias de establecimientos turísticos del Caribe mexicano. Por ahora, sin embargo, no se ha identificado una fuente concreta de contagio en los hoteles revisados.
La investigación también debe considerar que los viajeros afectados estuvieron en diferentes establecimientos. La información disponible en Reino Unido señala que los casos relacionados con México no se concentraron en un solo hotel ni en un único producto alimenticio.
Por otra parte, México ya había iniciado investigaciones sanitarias relacionadas con Cyclospora cayetanensis después del brote registrado en Estados Unidos. La Secretaría de Salud informó en julio que Cofepris, la Dirección General de Epidemiología y Senasica mantenían activa la revisión sanitaria, epidemiológica y documental de la cadena de suministro relacionada con productos señalados en esa investigación.
México tampoco encontró el parásito en las lechugas investigadas
Uno de los productos revisados en la investigación internacional fue la lechuga de origen mexicano. Sin embargo, Cofepris informó el 24 de julio que los análisis realizados tanto por México como por Estados Unidos no encontraron Cyclospora cayetanensis en las muestras de lechuga mexicana.
La autoridad sanitaria aclaró entonces que la relación entre el brote registrado en Estados Unidos y el consumo de determinadas lechugas correspondía a una asociación epidemiológica. Es decir, se trataba de una hipótesis sustentada en entrevistas y análisis estadísticos, pero no de una prueba de laboratorio que demostrara contaminación en esos productos.
Ese antecedente resulta relevante para Quintana Roo. La presencia de casos entre viajeros que estuvieron en México no permite establecer por sí misma que el contagio ocurrió en un hotel determinado ni que exista un alimento específico responsable.
Por ello, las autoridades estatales mantienen los muestreos y las verificaciones. El objetivo es encontrar evidencia sanitaria que permita confirmar o descartar una posible fuente de contaminación y evitar que una hipótesis se convierta en una conclusión sin respaldo de laboratorio.
La vigilancia también busca proteger a los visitantes que llegan a Cancún y la Riviera Maya, dos de los principales destinos turísticos del estado. Las autoridades han pedido consultar información oficial antes de compartir versiones sobre supuestos brotes en hoteles específicos.
La vigilancia continuará en Cancún y Riviera Maya
Torres Viveros señaló que las inspecciones continuarán mientras permanezca activa la investigación epidemiológica. Las autoridades revisarán alimentos y áreas de manejo sanitario para mantener bajo vigilancia los establecimientos que atienden a turistas.
Hasta el momento, el dato central es que 16 complejos hoteleros ya fueron inspeccionados y las muestras analizadas no han detectado el parásito. Esto no significa que la investigación haya concluido, sino que las pruebas realizadas hasta ahora no han encontrado evidencia de contaminación en las muestras tomadas.
La información internacional tampoco permite señalar a un hotel de Quintana Roo como responsable de los contagios. De hecho, los reportes británicos señalan que los viajeros afectados se hospedaron en distintos establecimientos y consumieron diferentes alimentos y bebidas durante sus estancias.
Por ahora, las autoridades sanitarias mantienen el seguimiento preventivo mientras continúan los análisis. La prioridad es identificar cualquier riesgo antes de que pueda afectar a más personas y mantener controles sobre los alimentos que llegan a las mesas de los complejos turísticos.
La investigación avanza, pero no existe evidencia disponible que permita afirmar que un hotel específico de Cancún o la Riviera Maya sea el origen de los casos registrados en viajeros internacionales.
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