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    Aranceles de México golpean exportaciones de Brasil por hasta 600 millones de dólares

    La reciente reforma a los aranceles de importación aprobada en México ya genera efectos más allá de sus fronteras. El vicepresidente de Brasil, Geraldo Alckmin, reconoció que las nuevas disposiciones arancelarias podrían provocar un impacto negativo estimado en alrededor de 600 millones de dólares sobre las exportaciones brasileñas, aunque sin precisar en qué periodo se reflejaría con mayor fuerza ese daño económico. La advertencia coloca a México en el centro de un nuevo frente comercial con uno de sus principales socios en América Latina.

    De acuerdo con declaraciones del funcionario brasileño, el efecto adverso se relaciona con los aranceles que México impuso recientemente a diversos países, entre ellos China y Corea del Sur, medidas que, aunque no están dirigidas de manera específica contra Brasil, alteran el entorno comercial y encarecen el acceso al mercado mexicano. Alckmin admitió que, de mantenerse este esquema, el daño para las exportaciones brasileñas sería inevitable.

    Pese a este escenario, el vicepresidente aseguró que su gobierno mantiene una postura de diálogo y confía en que las negociaciones con México avancen en los próximos meses. Señaló que Brasil trabaja para fortalecer la cooperación con socios estratégicos y que espera obtener avances concretos a más tardar en julio de 2026, tanto con México como con India, con el objetivo de ampliar las líneas arancelarias preferenciales.

    Negociación abierta y límites de los nuevos aranceles

    Alckmin subrayó que no todos los acuerdos bilaterales se verán afectados por la reforma mexicana. En particular, precisó que los Acuerdos de Complementación Económica ACE 53 y ACE 55, que regulan buena parte del intercambio comercial entre México y Brasil, permanecerán intactos. Según el funcionario, los compromisos en materia automotriz tampoco fueron modificados.

    “Todos los acuerdos automotrices están fuera de la mesa, no se vieron afectados”, afirmó el vicepresidente brasileño ante medios en Brasilia, al intentar enviar una señal de certidumbre a los sectores industriales más sensibles.

    No obstante, el reconocimiento del posible golpe económico refleja la preocupación de Brasil ante un contexto internacional marcado por mayores tensiones comerciales y ajustes en las políticas de protección industrial. Para el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, el reto consiste en evitar que las nuevas barreras afecten de manera estructural el comercio regional.

    Desde la perspectiva brasileña, la prioridad es alcanzar un entendimiento que permita amortiguar el impacto de los aranceles mexicanos sin escalar el conflicto. Alckmin insistió en que existe optimismo sobre una salida negociada antes de junio de 2026, aunque admitió que, mientras no haya cambios, las exportaciones seguirán expuestas a un entorno menos favorable.

    Contexto regional y apuesta por el Mercosur

    Las declaraciones de Alckmin se dieron en el marco de una cumbre del Mercosur, donde los presidentes de Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay reafirmaron su apuesta por concretar el acuerdo comercial con la Unión Europea. El bloque sudamericano enfrenta presiones internas, pero coincidió en mantener el diálogo mientras la UE resuelve sus diferencias internas.

    Durante el encuentro también quedaron en evidencia las divisiones dentro del Mercosur. Argentina y Uruguay reiteraron su interés en flexibilizar las reglas del bloque para permitir negociaciones individuales con terceros países, una postura que contrasta con la visión de Brasil, que apuesta por acuerdos conjuntos.

    A pesar de las diferencias, los mandatarios acordaron avanzar en negociaciones con otros socios interesados en acuerdos comerciales con el Mercosur, como Emiratos Árabes Unidos, Canadá, Japón, Reino Unido, Indonesia y Malasia. Además, anunciaron el inicio de negociaciones para un acuerdo de preferencias arancelarias con Vietnam.

    El presidente Lula da Silva afirmó que varios países están “ávidos” por cerrar acuerdos comerciales con el bloque sudamericano y confió en que algunos puedan concretarse en los próximos meses. En ese contexto, Brasil busca diversificar sus mercados y reducir la dependencia de escenarios comerciales adversos.

    Mientras tanto, el impacto potencial de los aranceles mexicanos se mantiene como un punto de tensión en la relación bilateral. Para Brasil, el reto inmediato es contener un golpe de cientos de millones de dólares a sus exportaciones. Para México, el desafío será equilibrar su política industrial con la estabilidad de sus relaciones comerciales estratégicas.

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