México llegará a la Feria Internacional de Turismo (FITUR) 2026, en Madrid, con un mensaje claro hacia los mercados internacionales: el país no solo es un destino atractivo, sino una economía turística de escala global que busca inversión, alianzas estratégicas y mayor derrama económica. La designación como país socio de la feria coincide con un crecimiento sostenido en la llegada de visitantes internacionales y con la intención del gobierno federal de reposicionar al turismo como un motor económico clave, más allá de la promoción tradicional de playas y ciudades históricas.
Entre enero y octubre de este año, México recibió 79 millones de visitantes internacionales, una cifra que las autoridades presentan como evidencia de competitividad frente a otros destinos consolidados. Desde la Secretaría de Turismo se subraya que FITUR será una vitrina para mostrar no solo la diversidad cultural y natural del país, sino también su infraestructura, condiciones de seguridad y capacidad logística para organizar grandes eventos internacionales, en un contexto donde la competencia por turistas e inversión es cada vez más intensa.
La secretaria de Turismo, Josefina Rodríguez Zamora, ha insistido en que la participación de México en FITUR 2026 busca reforzar alianzas comerciales y atraer capital estratégico, particularmente del mercado europeo. De acuerdo con la funcionaria, el objetivo es posicionar al país como una “potencia turística global” capaz de ofrecer experiencias diversas y sostenibles, pero también certeza para inversionistas del sector hotelero, de transporte y de servicios vinculados al turismo.
Rodríguez Zamora sostiene que México utilizará la feria para presentar nuevas rutas aéreas, destinos emergentes, Pueblos Mágicos y proyectos de turismo comunitario. El discurso oficial enfatiza un modelo alineado con criterios de sostenibilidad, inclusión social y prosperidad compartida, en sintonía con lineamientos promovidos por la Unesco. Sin embargo, detrás de esa narrativa también se encuentra la necesidad económica de diversificar mercados emisores y reducir la dependencia de algunos flujos turísticos tradicionales.
Turismo, inversión y el factor económico detrás de la promoción internacional
FITUR es considerada una de las ferias turísticas más influyentes del mundo y funciona como punto de encuentro entre gobiernos, empresas y operadores del sector. Para México, el rol de país socio en la edición 2026 implica una exposición privilegiada, pero también una apuesta económica: atraer inversión extranjera directa, fortalecer cadenas de valor y aumentar el gasto promedio por visitante.
La Secretaría de Turismo ha señalado que uno de los ejes centrales será mostrar la capacidad de México para organizar eventos de gran escala, un argumento que cobra relevancia ante la celebración de la Copa del Mundo de 2026, que se disputará de manera conjunta entre México, EE. UU. y Canadá. El gobierno busca capitalizar ese evento como palanca para infraestructura, conectividad y promoción de destinos más allá de las sedes mundialistas.
En el plano económico, el turismo representa una fuente clave de divisas y empleo. Por ello, el mensaje en FITUR no se limita a lo cultural o patrimonial. Se trata de proyectar estabilidad, capacidad operativa y oportunidades de negocio. La funcionaria ha reiterado que México cuenta con infraestructura suficiente, una amplia oferta hotelera y experiencia en la atención de millones de visitantes, elementos que se presentarán como ventajas competitivas frente a otros destinos.
El discurso oficial también resalta la riqueza cultural del país, desde su gastronomía reconocida a nivel internacional hasta tradiciones como el Día de Muertos, así como la existencia de 68 lenguas indígenas y una diversidad natural que va de selvas a desiertos. Esta narrativa busca diferenciar a México en un mercado saturado de ofertas turísticas similares, aunque el reto sigue siendo traducir esa promoción en beneficios económicos más equilibrados entre regiones.
De acuerdo con Rodríguez Zamora, la participación en FITUR 2026 permitirá reafirmar el compromiso del país con un turismo que genere beneficios amplios. No obstante, analistas del sector han señalado que el verdadero impacto dependerá de la capacidad de convertir la visibilidad internacional en inversiones concretas y en mejoras estructurales para destinos que aún enfrentan rezagos.
En este contexto, la presencia de México en FITUR 2026 se perfila como una estrategia económica y diplomática, más que solo promocional. La feria será una prueba para medir si el país logra consolidar su imagen de potencia turística global y, al mismo tiempo, fortalecer un sector que sigue siendo clave para el crecimiento económico nacional.
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