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    Rusia afirma haber frustrado intento ucraniano de desviar un caza MiG-31 hacia la OTAN

    El Servicio Federal de Seguridad (FSB) de Rusia informó que desmanteló una presunta operación de la inteligencia militar ucraniana, supuestamente apoyada por Reino Unido, para desviar un avión de combate MiG-31 armado con un misil hipersónico Kinzhal hacia una base de la OTAN en Rumanía. Moscú asegura que el plan contemplaba sobornar a pilotos rusos con tres millones de dólares para ejecutar el vuelo.

    Moscú acusa a Ucrania y Reino Unido de plan conjunto

    De acuerdo con el comunicado publicado este martes por el FSB, el supuesto complot fue coordinado por la Dirección Principal de Inteligencia del Ministerio de Defensa de Ucrania, en colaboración con agentes británicos. El objetivo, según la versión oficial, era “secuestrar un avión de combate supersónico de gran altitud MiG-31 de las Fuerzas Aeroespaciales Rusas, equipado con el misil hipersónico Kinzhal”, para hacerlo aterrizar en territorio aliado de la OTAN.

    El FSB detalló que los supuestos agentes ofrecieron tres millones de dólares a pilotos rusos a cambio de llevar el caza hasta la base aérea de Constanza, en el sureste de Rumanía, donde —de acuerdo con el plan revelado por Moscú— sería derribado por las defensas de la alianza atlántica. “Las medidas tomadas frustraron los planes de la inteligencia ucraniana y británica para organizar una provocación a gran escala”, añadió el organismo.

    Hasta ahora, ni el Gobierno de Ucrania ni el Reino Unido han emitido declaraciones sobre las acusaciones rusas, que se producen en un contexto de creciente tensión militar entre Moscú y los países de la OTAN.

    Antecedentes de deserciones y represalias

    No es la primera vez que Rusia denuncia o enfrenta intentos de deserción de sus pilotos. En agosto de 2023, un militar ruso, Maxim Kuzmínov, logró desertar a Ucrania llevándose un helicóptero Mi-8. A bordo viajaban otros dos soldados rusos que desconocían sus intenciones y murieron a tiros al intentar escapar tras el aterrizaje en territorio ucraniano.

    Kuzmínov fue celebrado como héroe por Kiev, pero su historia terminó trágicamente: seis meses después apareció asesinado en Villajoyosa, España, donde vivía bajo una identidad falsa. Moscú calificó su muerte como “un ajuste de cuentas inevitable con un traidor”.

    El nuevo supuesto intento frustrado de secuestro ocurre mientras Rusia intensifica sus ataques con misiles y drones contra Ucrania, y acusa a Occidente de “implicación directa” en la guerra por el envío de armamento y asistencia logística.

    Propaganda cruzada y desinformación en medio de la guerra

    Analistas occidentales consideran que las acusaciones del FSB podrían formar parte de una estrategia de propaganda rusa para reforzar el discurso interno de amenaza exterior y justificar medidas de seguridad más severas en el ámbito militar. La falta de pruebas independientes o de verificación internacional ha sido señalada como una constante en comunicados de este tipo.

    Mientras tanto, la OTAN ha evitado pronunciarse sobre el incidente y mantiene su postura oficial de que no participa directamente en el conflicto, aunque respalda a Ucrania con entrenamiento, tecnología y armamento defensivo.

    La denuncia rusa llega en un momento clave para el frente oriental, donde los combates se intensifican en las regiones de Járkov y Donetsk, y el Kremlin busca afianzar su narrativa de resistencia ante un supuesto cerco occidental.

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