La ciudad de Los Ángeles enfrenta una de sus semanas más tensas en años. La alcaldesa Karen Bass declaró este martes una emergencia local y anunció un toque de queda nocturno en el centro de la ciudad, tras una ola de protestas vinculadas a las redadas migratorias emprendidas por el gobierno del presidente Donald Trump.
La medida busca contener el aumento de la violencia y los saqueos, luego de que 23 comercios resultaran vandalizados en los últimos días.
El toque de queda entró en vigor desde las 20:00 horas del martes 10 de junio y se mantendrá hasta las 06:00 del miércoles. Abarca un área de 2.59 kilómetros cuadrados, principalmente en el corazón del centro de Los Ángeles, donde se han concentrado las movilizaciones desde el viernes 6 de junio.
La medida no aplica a residentes, personas sin hogar, medios de comunicación acreditados ni a personal de emergencias, según aclaró el jefe de policía de Los Ángeles, Jim McDonnell.
“La situación llegó a un punto de inflexión. El vandalismo y el saqueo ya no pueden ser tolerados”, afirmó la alcaldesa en conferencia de prensa.
Bass añadió que se están tomando “decisiones difíciles” para salvaguardar la integridad de los habitantes y restaurar el orden en la ciudad.
Redadas y presencia militar agravan el clima de tensión
El recrudecimiento de las protestas coincide con una ofensiva migratoria ordenada por la administración Trump. De acuerdo con la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Ángeles (CHIRLA), al menos 300 personas han sido detenidas en California durante los últimos días.
La mayoría de los arrestos se han concentrado en el área metropolitana de Los Ángeles, y según activistas, muchas detenciones ocurrieron sin acceso a abogados ni garantías de debido proceso.
Jorge Mario Cabrera, portavoz de CHIRLA, señaló que la organización ha recibido reportes verificados a través de la Red de Respuesta Rápida sobre operativos masivos en zonas laborales, barrios latinos y estaciones de transporte. “Estamos ante un patrón de persecución sistemática. Muchos detenidos no han podido hablar con sus familias ni recibir asesoría legal”, dijo.
La situación escaló el lunes 9 de junio, cuando el presidente Trump ordenó el envío de 700 marines a la ciudad. La decisión fue justificada como una medida “para proteger instalaciones federales y apoyar a la Guardia Nacional de California”. Sin embargo, generó críticas tanto dentro como fuera del país, al considerar que se trata de una militarización de la respuesta estatal frente a demandas sociales legítimas.
Organizaciones como Human Rights Watch y ACLU han expresado su preocupación por el uso desproporcionado de la fuerza y la falta de transparencia en las detenciones. En audiencias ante el Concejo de Los Ángeles, activistas como Angélica Salas, directora de CHIRLA, denunciaron que en tres décadas de trabajo con migrantes “nunca había presenciado una política tan agresiva y deshumanizante”.
México confirma deportaciones exprés
La Cancillería mexicana confirmó este martes que al menos cuatro personas mexicanas detenidas durante los operativos fueron deportadas de forma inmediata. Dos contaban con órdenes de deportación previas y otras dos aceptaron el retorno voluntario, según información oficial.
Además, 45 connacionales estarían aún en diferentes centros de detención en California, a la espera de una resolución judicial o migratoria.
El gobierno mexicano también indicó que consulados móviles han sido desplegados para brindar asistencia legal y consular a los detenidos. No obstante, organizaciones defensoras de derechos humanos han advertido que el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) ha bloqueado en repetidas ocasiones el acceso de abogados a los migrantes.
A medida que las redadas continúan y las protestas se radicalizan, el clima social en Los Ángeles se ha tornado explosivo. Con comercios cerrando anticipadamente, estaciones de transporte reforzadas con presencia militar y una comunidad migrante bajo amenaza, las próximas horas serán clave para determinar si el toque de queda podrá calmar una ciudad que, por ahora, arde en múltiples frentes.
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