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    Transcripciones judiciales detallan cómo Ghislaine Maxwell facilitó abusos de menores junto a Jeffrey Epstein

    La publicación de nuevas transcripciones del gran jurado en Estados Unidos volvió a colocar en el centro del debate público el caso de tráfico sexual que involucró a Ghislaine Maxwell y a Jeffrey Epstein, el financiero que murió en prisión en 2019 sin enfrentar un juicio. Los documentos judiciales, difundidos por el Departamento de Justicia, exponen con mayor detalle los testimonios de víctimas y el papel activo que desempeñó Maxwell en el abuso sexual de niñas y mujeres jóvenes durante años.

    Las actas se hicieron públicas días después de que Maxwell solicitó a un juez federal su liberación inmediata, pese a cumplir una sentencia de 20 años de prisión. En su petición de hábeas corpus, presentada sin el respaldo de un abogado, la exsocialité británica alegó la existencia de “nueva evidencia sustancial” que, según ella, demostraría violaciones constitucionales que habrían viciado su juicio. La divulgación de las transcripciones, sin embargo, reavivó la atención sobre las víctimas cuyas denuncias fueron clave para lograr su condena.

    Maxwell fue declarada culpable en diciembre de 2021 por cargos de tráfico sexual de menores, tras un juicio en el que cuatro mujeres relataron ante un jurado federal en Nueva York cómo ella y Epstein abusaron de ellas en la década de 1990 y a inicios de los años 2000. Epstein, acusado de liderar una red de explotación sexual, fue arrestado en julio de 2019, pero murió un mes después en una cárcel federal de Manhattan, en un aparente suicidio, sin que su caso llegara a juicio.

    Petición judicial y advertencia del juez

    Hace dos semanas, mientras el Departamento de Justicia se preparaba para comenzar la publicación de los llamados archivos Epstein, Maxwell presentó su solicitud de liberación, argumentando que la fiscalía ocultó información exculpatoria y que algunos testigos mintieron durante el proceso. Esta semana, el juez federal Paul A. Engelmayer la reprendió por no eliminar los nombres de las víctimas y otros datos sensibles en los documentos que presentó ante la corte.

    El magistrado ordenó que cualquier documento futuro relacionado con el caso permanezca sellado hasta que sea revisado y censurado adecuadamente, con el objetivo de proteger la identidad de las víctimas. La decisión subrayó la preocupación judicial por evitar una nueva revictimización en un caso que sigue generando fuerte impacto social y mediático.

    Temor de las víctimas y reacción pública

    La divulgación de las transcripciones también despertó inquietud entre las sobrevivientes del abuso. Danielle Bensky, una de las acusadoras de Epstein, afirmó que la publicación de los registros ha intensificado el temor de que Maxwell pueda ser indultada o liberada anticipadamente.

    Bensky aseguró que mantiene contacto casi diario con alrededor de dos docenas de víctimas y sostuvo que los testimonios confirman que Maxwell “estuvo completamente involucrada” en los abusos. “He escuchado cosas que te hielan la sangre. Una sobreviviente me dijo que Maxwell era la titiritera”, afirmó.

    Bensky relató que fue abusada sexualmente por Epstein hace aproximadamente dos décadas, aunque precisó que Maxwell no la agredió directamente. Aun así, consideró que la exsocia del financiero desempeñó un papel clave en la dinámica de explotación.

    Archivos retrasados y documentos censurados

    Las transcripciones del gran jurado se publicaron en cumplimiento de la Ley de Transparencia de Archivos Epstein, aprobada el mes pasado tras una intensa presión política y social. El Departamento de Justicia reconoció que no pudo cumplir con el plazo inicial fijado por el Congreso para la divulgación completa de los documentos, debido al complejo proceso de ocultar nombres y datos identificatorios de las víctimas.

    Las autoridades federales informaron que podrían requerir varias semanas adicionales para hacer público todo el material, luego de descubrir más de un millón de documentos potencialmente relevantes, un hallazgo que sorprendió incluso a funcionarios que meses antes habían sugerido que el universo de archivos ya estaba plenamente identificado.

    Algunos expedientes se difundieron inicialmente con extensas tachaduras. Un documento de 119 páginas, identificado como “Gran Jurado-NY”, fue publicado en una primera versión completamente censurada, aunque posteriormente se liberaron versiones actualizadas con menor grado de ocultamiento.

    El testimonio del FBI ante el gran jurado

    Uno de los elementos más reveladores de las transcripciones es el testimonio de un agente del FBI, cuyo nombre fue omitido, quien describió ante el gran jurado las entrevistas realizadas a víctimas de Epstein. Su declaración anticipó el testimonio presentado en el juicio de Maxwell un año después.

    El agente relató el caso de una mujer que dijo haber conocido a Epstein y Maxwell cuando tenía 14 años, en 1994, mientras asistía a un campamento de arte de verano en Michigan. Registros de vuelo confirmaron que ambos viajaron a la escuela que patrocinaba el campamento, ya que Epstein figuraba como donante.

    Según el testimonio, tras enterarse de que la adolescente era originaria de Palm Beach, Florida, Epstein mencionó que solía otorgar becas a estudiantes y solicitó su número telefónico. Posteriormente, la joven acudió junto con su madre a la residencia de Epstein para tomar té. La madre quedó impresionada por la oferta de apoyo económico, al grado de describirlo como un “padrino”, de acuerdo con el agente.

    Con el tiempo, la menor comenzó a visitar regularmente la propiedad, mientras Epstein y Maxwell la “preparaban” mediante regalos, salidas al cine y pagos por clases de canto. Epstein también le entregaba dinero que, según decía, debía llevar a su madre, quien atravesaba dificultades económicas.

    El agente explicó que la joven consideraba extraña la relación, pero que Maxwell se encargaba de normalizarla, actuando como una figura de hermana mayor y minimizando la situación con frases como “esto es lo que hacen los adultos”.

    Abusos normalizados y participación de Maxwell

    De acuerdo con el testimonio, la adolescente llegó a ver a Maxwell en topless junto a la piscina de la residencia. Tras expresar su interés en convertirse en actriz y modelo, Epstein le dijo que era amigo cercano de la dueña de Victoria’s Secret y que debía acostumbrarse a la ropa interior y a no ser “mojigata”.

    El agente relató que, en uno de los encuentros, Epstein sentó a la joven en su regazo y se masturbó. A partir de ese momento, los encuentros comenzaron a incluir contacto sexual, principalmente en la sala de masajes de la casa.

    Maxwell, añadió el agente, a menudo estaba presente junto a otras chicas. En algunos casos, una de ellas comenzaba a masajear a Epstein mientras Maxwell las tocaba y les indicaba qué hacer. “Les agarraba los pechos y les decía cómo actuar”, citó el agente, describiendo la actitud de Maxwell como despreocupada, como si los abusos fueran algo normal.

    El testimonio coincide con el relato presentado en el juicio de 2021 por una mujer identificada bajo el seudónimo de “Jane”, quien afirmó que Maxwell participó en sesiones grupales que solían comenzar con Epstein o Maxwell conduciendo a varias jóvenes a dormitorios o salas de masaje en la residencia de Palm Beach.

    Las transcripciones judiciales, lejos de cerrar el caso, han reabierto heridas y reforzado el debate sobre la rendición de cuentas, la protección de las víctimas y el alcance real de la red de abusos que operó durante años en torno a Jeffrey Epstein y su principal colaboradora.

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