El saldo mortal por el descarrilamiento del Tren Interoceánico, ocurrido el pasado 28 de diciembre de 2025 en el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, aumentó a 14 personas fallecidas. La Secretaría de Marina (Semar) confirmó este 1 de enero de 2026 la muerte de una mujer de 73 años que permanecía hospitalizada desde el día del accidente, lo que vuelve a colocar el proyecto ferroviario en el centro del escrutinio público por sus condiciones de operación y respuesta ante emergencias.
De acuerdo con la información difundida por la institución naval en su cuenta oficial de X, la víctima fue identificada como Hilda Alcántara, quien perdió la vida pese a haber recibido atención médica especializada durante varios días. Su fallecimiento ocurrió después de la visita que realizó la presidenta Claudia Sheinbaum a la zona del siniestro, lo que añade presión política al manejo del caso y a la exigencia de esclarecer responsabilidades.
La Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) respaldó la información mediante una tarjeta informativa en la que lamentó el deceso y precisó que la muerte se registró a las 10:35 horas, conforme a los datos proporcionados por el sistema IMSS Bienestar. Con ello, la cifra oficial de víctimas mortales quedó actualizada, mientras continúan las investigaciones sobre las causas del accidente.
Atención médica y evolución del caso
Según el comunicado de la CEAV, Hilda Alcántara fue una de las personas que resultaron lesionadas tras el descarrilamiento de la unidad ferroviaria. Inicialmente, fue ingresada a la clínica Hospital Tehuantepec del ISSSTE, donde recibió atención de urgencia. Posteriormente, debido a la gravedad de su estado de salud, fue trasladada a la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital Regional de Alta Especialidad del IMSS Bienestar.
En ese centro médico, la paciente recibió atención especializada y fue sometida a procedimientos quirúrgicos de urgencia. No obstante, su estado se mantuvo crítico hasta que finalmente se confirmó su fallecimiento, lo que elevó el número de muertos derivados directamente del accidente.
El descarrilamiento ocurrió el 28 de diciembre de 2025 y provocó una movilización inmediata de cuerpos de emergencia federales y estatales. Desde entonces, diversas dependencias han informado de manera fragmentada sobre la evolución de las personas heridas, mientras familiares de las víctimas han exigido información clara y acompañamiento institucional.
Investigaciones y retiro de vagones
En el ámbito judicial, la Fiscalía General de la República (FGR) ya realizó el retiro de uno de los vagones que resultaron destruidos durante el descarrilamiento. Esta acción forma parte de las diligencias para determinar las causas técnicas y humanas del accidente, así como posibles responsabilidades penales o administrativas.
El caso ha generado cuestionamientos sobre la seguridad del Tren Interoceánico, una de las obras emblemáticas de infraestructura en el sur del país. Especialistas y usuarios han señalado la necesidad de transparentar los resultados de los peritajes, así como de revisar los protocolos de operación y mantenimiento del sistema ferroviario.
Mientras tanto, autoridades federales han reiterado que se mantendrá el acompañamiento a las familias de las víctimas y a las personas lesionadas. Sin embargo, hasta ahora no se ha informado de manera detallada si habrá sanciones derivadas del accidente ni en qué plazos se conocerán los resultados finales de la investigación.
El aumento en la cifra de fallecidos refuerza la gravedad del siniestro y mantiene abierta la discusión pública sobre los riesgos asociados a proyectos de gran escala cuando no existen condiciones óptimas de seguridad y supervisión constante.
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