Hace 50 años se descubrieron los santuarios donde millones de mariposas monarca hibernan cada invierno en México. Para marcar el aniversario, especialistas explicaron cómo ha cambiado la forma de estudiarlas y por qué su conservación sigue siendo clave.
El ecólogo Carlos Galindo Leal recordó que, al inicio, el principal problema era la deforestación en los bosques donde descansan. Después se sumó otro riesgo: el uso de glifosato, un herbicida que reduce las plantas que la monarca necesita para sobrevivir durante su larga migración.
Hoy, la investigación ha dado un salto tecnológico.
Los científicos colocan microchips en algunas mariposas para seguir sus trayectos. Esto ayuda a entender mejor cuántas llegan, cuánto viajan y en qué puntos enfrentan mayores riesgos.
Además, la gente común también participa. Plataformas como iNaturalist permiten subir fotos de mariposas monarca para que los expertos las analicen. Solo ahí ya se han registrado unas 20 mil imágenes gracias a ciudadanos curiosos y atentos.
Eduardo Rendón Salinas, de WWF, explicó que solo llega alrededor del 20% de las mariposas que parten al inicio de la migración, lo que muestra lo difícil del recorrido. También destacó que estos insectos ayudan a mantener saludables los ecosistemas del continente.
Los especialistas invitaron a visitar los santuarios, no solo por su belleza, sino porque el turismo genera ingresos a las comunidades locales. Además, los bosques donde hibernan las mariposas aportan hasta 40% del agua que consume la Zona Metropolitana del Valle de México.
En resumen: la ciencia avanza, la ciudadanía ayuda y las monarcas siguen recordándonos lo frágil —y maravillosa— que es la naturaleza.
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