El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reaccionó con críticas tras la toma de posesión de Mark Carney como primer ministro de Canadá. Trump ha reiterado su postura sobre la soberanía canadiense, generando tensión entre ambos países.
Mark Carney asumió el liderazgo del Partido Liberal y la jefatura del gobierno canadiense luego de la renuncia de Justin Trudeau en enero. Su llegada se da en un contexto de incertidumbre política, con un aumento del nacionalismo canadiense debido a los recientes comentarios de Trump.
El presidente estadounidense ha insistido en que Canadá debería convertirse en el 51.er estado de la Unión Americana. Esta declaración ha avivado el rechazo entre la población canadiense, provocando abucheos al himno estadounidense en eventos deportivos, así como un boicot a productos y viajes hacia Estados Unidos.
Carney ha sido claro en su respuesta, afirmando que está dispuesto a dialogar con Trump siempre y cuando este respete la soberanía de Canadá. Hasta ahora, no ha habido una comunicación oficial entre ambos líderes.
Impacto económico y postura de Carney
La administración de Trump ha impuesto aranceles del 25% al acero y aluminio canadienses, con la amenaza de extenderlos a todos los productos a partir del 2 de abril. Esto ha generado preocupación en el sector comercial canadiense, que ve con incertidumbre la relación con su vecino del sur.
Carney, exgobernador del Banco de Canadá y del Banco de Inglaterra, ha enfatizado que su prioridad será proteger a los trabajadores canadienses y fortalecer la economía nacional. Su experiencia en la gestión de crisis financieras le ha otorgado reconocimiento, aunque su falta de trayectoria política ha sido un punto de debate.
Los conservadores, liderados por Pierre Poilievre, estaban encaminados a una victoria electoral antes de la renuncia de Trudeau y la escalada de tensiones con Trump. Poilievre, un político populista, ha prometido adoptar una postura de «Canadá primero» en caso de llegar al poder.
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