Cada 5 de mayo, el mundo celebra el Día Mundial de la Higiene de las Manos. Este 2025, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) lanzó un mensaje contundente: “Guantes, a veces. Higiene de las manos, siempre”. Aunque la intención principal es mejorar las prácticas de prevención de infecciones, esta campaña también apunta a una preocupación creciente: el impacto ambiental del uso indiscriminado de guantes desechables.
En el contexto hospitalario y sanitario, el uso de guantes es indispensable. Sin embargo, su empleo excesivo y fuera de contexto, como en supermercados, oficinas o incluso en la vía pública durante la pandemia, ha dejado una huella ecológica alarmante. Materiales como el nitrilo o el látex, si bien necesarios en entornos clínicos, tardan más de 400 años en degradarse.
Según datos de la OPS, miles de toneladas de guantes descartables han terminado en rellenos sanitarios o, peor aún, en ríos y mares. Una vez en el medio ambiente, estos productos se fragmentan en microplásticos que afectan la vida acuática y se incorporan a la cadena alimentaria.
El problema no es solo su composición, sino la falsa sensación de seguridad que brindan. La OPS señala que el uso innecesario de guantes puede generar negligencia en la higiene de manos, cuando esta última es la medida más efectiva y sostenible para evitar contagios.
Alternativas sostenibles ante un problema en aumento
En muchos casos, el lavado de manos con agua y jabón es suficiente. La OPS insiste en que el uso racional de guantes, reservado para procedimientos que implican contacto con fluidos corporales o superficies contaminadas, no solo mejora la seguridad sanitaria, sino que también reduce el volumen de residuos.
A nivel internacional, hospitales en Canadá y países nórdicos ya adoptan políticas de «uso inteligente de guantes», priorizando la higiene de manos como primera línea de defensa. En América Latina, aunque aún es incipiente, hay clínicas y centros de salud que promueven campañas educativas internas para limitar el uso de guantes desechables.
Organizaciones ecologistas también han comenzado a presionar por normativas que regulen mejor los residuos hospitalarios y promuevan materiales biodegradables. A mediano plazo, se espera que la innovación tecnológica y la conciencia pública converjan para sustituir estos productos por alternativas menos contaminantes.
La OPS advierte que no se trata de eliminar los guantes, sino de usarlos con criterio. La sostenibilidad también se juega en decisiones cotidianas: lavarse las manos correctamente puede ser un acto simple, pero poderoso, tanto para la salud como para el planeta.
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