Con el objetivo de impulsar un desarrollo ordenado, incluyente y competitivo, el Gobierno del Estado de México ha delineado una estrategia territorial basada en siete Corredores Productivos Estratégicos (CPE), que canalizarán inversiones hacia regiones con vocación económica específica, respetando sus condiciones sociales, geográficas y productivas.
La titular de la Secretaría de Desarrollo Económico (Sedeco), Laura González, explicó que esta política se articula en coordinación con la Secretaría de Economía (SE) federal y se alinea con el Plan México. La estrategia también considera la dinámica regional del corredor Centro-AIFA, integrando a la Ciudad de México y al estado de Hidalgo en un modelo regional complementario.
Los siete corredores productivos estratégicos
- Hub logístico industrial: Incluye municipios como Cuautitlán, Tultitlán, Tepotzotlán, Tultepec y Cuautitlán Izcalli, donde se concentra la mayor cantidad de centros de distribución del país.
- Corredor AIFA: Ubicado en la zona de influencia del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, destaca por su alta demanda de espacios industriales, abarcando municipios como Zumpango, Tecámac, Jaltenco, Nextlalpan y Tonanitla.
- Corredor Oriente: Ecatepec, Nezahualcóyotl, Texcoco, Chalco y Valle de Chalco integran este corredor, clave para reconvertir zonas urbanas tradicionalmente catalogadas como “municipios dormitorio”.
- Corredor Centro: Comprende el Valle de Toluca, con espacio para albergar nuevas actividades económicas con infraestructura consolidada.
- Corredor Norte: Abarca Tlalnepantla, Soyaniquilpan y Jilotepec, con vocación industrial, logística y agroindustrial.
- Agroindustrial Sur: En el suroeste de la entidad, colindante con Michoacán y Guerrero, con enfoque en actividades agrícolas.
- Agroindustrial Norte: Ubicado en la zona limítrofe con Querétaro y Michoacán, promueve el desarrollo agroindustrial con fuerte potencial de crecimiento.
Sectores estratégicos y nueva inversión histórica
El modelo productivo estatal prioriza sectores consolidados como la industria automotriz, metalmecánica, farmacéutica, textil, muebles, alimentos y plásticos. Sin embargo, la visión de futuro se enfoca en sectores emergentes como la electromovilidad, energía renovable, semiconductores, centros de datos, tecnologías de la información y la industria aeroespacial.
En menos de un mes, se anunciaron dos proyectos de inversión que suman más de 9,200 millones de dólares, con una proyección de generación de más de 200,000 empleos en los próximos tres años. Las inversiones se concentrarán en desarrollos inmobiliarios industriales, logísticos, comerciales y habitacionales en municipios como Toluca, Tlalnepantla, Lerma, Chalco y Cuautitlán Izcalli.
“La magnitud de estas inversiones equivale a la llegada de varias armadoras automotrices simultáneamente”, afirmó Laura González, quien destacó que estos proyectos asegurarán derrama económica sostenida y empleos permanentes.
Certidumbre jurídica y competitividad
Como parte de su compromiso con la inversión responsable, el gobierno mexiquense implementará una reforma regulatoria para simplificar trámites, reducir cargas administrativas e introducir incentivos fiscales. Además, prepara una campaña de promoción nacional e internacional para posicionar al Estado de México como un hub logístico, industrial y manufacturero de clase mundial.
Esta estrategia estatal se alinea también con los Polos de Bienestar promovidos por el Gobierno de México, que otorgarán beneficios fiscales para empresas que se establezcan en zonas industriales clave. Aunque aún no se ha definido la ubicación exacta de estos polos en el Estado de México, el gobierno local reiteró su voluntad de participar activamente.
Con estas acciones, el Estado de México no solo refuerza su atractivo para la inversión, sino que también garantiza una distribución territorial más equitativa del desarrollo, apostando por la infraestructura, la sustentabilidad y la inclusión como pilares de su crecimiento económico hacia 2030.
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