Un hallazgo escalofriante ha sacudido a Ciudad Juárez. Las autoridades confirmaron que al menos 383 cuerpos han sido localizados en el crematorio “Plenitud”, ubicado en la colonia Granjas Polo Gamboa, a unos 10 kilómetros del acceso principal a la ciudad. Muchos de los cuerpos se encontraban en estado de conservación y embalsamados, mientras que otros presentaban condiciones insalubres y signos de abandono, con algunos restos datando desde la pandemia de COVID-19.
El hallazgo se originó la noche del 26 de junio, luego de una llamada al 911 por parte de un vecino que reportó olores fétidos y la presencia de un cadáver en un vehículo estacionado. La policía acudió al sitio, descubriendo una carroza funeraria con restos humanos, y más tarde una inspección del inmueble reveló cientos de cuerpos apilados en bolsas negras, distribuidos en habitaciones y en el patio del crematorio.
Las imágenes y condiciones del lugar generaron alarma entre la ciudadanía y un despliegue inmediato de las autoridades sanitarias y judiciales.
Crematorio saturado y negligencia criminal
Según el fiscal general del estado, César Jáuregui Moreno, el crematorio operaba con una capacidad limitada, lo que provocó un acumulamiento de cuerpos que no fueron procesados a tiempo. En una conferencia de prensa, declaró que el dueño del crematorio, José Luis Arellano Cuarón, y un empleado, Facundo Martínez Robledo, fueron detenidos el 30 de junio y enfrentarán cargos por inhumación indebida y uso ilícito de cuerpos.
“El hallazgo evidencia una negligencia criminal por parte de los responsables de este establecimiento. Hay restos humanos con documentos, actas de defunción, pero también cuerpos en estado tal que ya no pueden ser identificados”, señaló Jáuregui.
Vínculos con funerarias locales
Durante las investigaciones, se descubrió que al menos seis funerarias —entre ellas Luz Divina, Capillas Protecto Deco, Del Carmen, Ramírez, Latinoamericana y Amor Eterno— mantenían contratos con el crematorio Plenitud. El fiscal indicó que no hay evidencia de responsabilidad penal directa por parte de estas empresas, pero instó a las familias a acercarse a dichas funerarias para verificar si los cuerpos de sus seres queridos fueron tratados adecuadamente.
El titular de la Coespris, Luis Carlos Tarín, señaló que la mayoría de los cuerpos estaban “perfectamente embalsamados”, y que aunque se detectaron irregularidades sanitarias, las sanciones se aplicarán directamente a los dueños del crematorio, no a las empresas subcontratantes.
El descubrimiento ha generado incertidumbre y desconfianza entre decenas de familias, algunas de las cuales ya se han acercado a reclamar entregas pendientes o a verificar la autenticidad de las cenizas que recibieron. Entre los restos encontrados hay documentos dispersos, grasa corporal en el suelo, escritorios con restos humanos y envoltorios plásticos, lo que sugiere que varios cuerpos llevaban años almacenados, desde el auge de la emergencia sanitaria por COVID-19.
Una investigación en curso
El sitio permanece bajo resguardo de las autoridades, mientras personal forense trabaja en la identificación de cuerpos y la revisión de los registros. Al menos seis cuerpos se encuentran en condiciones que dificultan su identificación, y se investiga si hubo violaciones adicionales a la Ley General de Salud y la normativa funeraria vigente.
La Fiscalía ha reiterado su compromiso de acompañar a las familias, esclarecer los hechos y castigar a los responsables de este acto que ya es considerado uno de los más graves escándalos funerarios registrados en el país en los últimos años.
La indignación crece en Ciudad Juárez, mientras la comunidad exige respuestas, justicia y garantías para que hechos similares no vuelvan a repetirse.
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