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    Guatemala abre cooperación antidrogas con EE.UU. y desata debate sobre soberanía

    El gobierno de Guatemala confirmó que solicitó apoyo de Estados Unidos para operaciones contra organizaciones del narcotráfico, después de que un reporte de The New York Times revelara presuntos acuerdos de colaboración militar entre ambos países. Aunque las autoridades guatemaltecas rechazaron que existan convenios que permitan operaciones extranjeras dentro de su territorio, sí reconocieron que pidieron cooperación al Pentágono para acciones lideradas por fuerzas de seguridad locales. El caso generó fuerte debate en Centroamérica debido al contexto de endurecimiento de la estrategia antidrogas impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump y las preocupaciones sobre soberanía, legalidad y presencia militar extranjera en la región.

    Reporte del NYT expone nueva estrategia antidrogas

    La controversia comenzó después de que The New York Times publicara que Guatemala acordó realizar ataques conjuntos con Estados Unidos contra grupos del narcotráfico que operan en territorio centroamericano.

    Según el diario estadounidense, el acuerdo habría sido discutido durante una llamada entre el presidente guatemalteco Bernardo Arévalo y el secretario de Defensa estadounidense Pete Hegseth.

    La publicación sostiene que Guatemala solicitó formalmente cooperación en operaciones contra organizaciones criminales vinculadas con tráfico de drogas.

    Además, el reporte señala que la medida forma parte de la ofensiva regional impulsada por Donald Trump contra los cárteles latinoamericanos, a quienes su administración identifica como “narcoterroristas”.

    El endurecimiento de la estrategia estadounidense comenzó meses atrás con operativos marítimos en el Caribe y el Pacífico oriental dirigidos contra embarcaciones sospechosas de tráfico de drogas.

    Sin embargo, esas acciones también provocaron críticas internacionales debido a cuestionamientos sobre legalidad, uso de fuerza y posibles violaciones al derecho internacional.

    Incluso organismos internacionales y sectores defensores de derechos humanos acusaron a Washington de realizar operaciones sin suficientes pruebas concluyentes sobre actividades criminales.

    Especialistas consideran que el caso refleja un cambio importante en la relación de seguridad entre Estados Unidos y países de Centroamérica, especialmente ante el aumento del poder de organizaciones criminales regionales.

    Además, el tema revive tensiones históricas relacionadas con intervención extranjera y cooperación militar estadounidense en América Latina.

    Gobierno de Guatemala niega operaciones militares extranjeras

    Tras la difusión del reportaje, el gobierno guatemalteco emitió un comunicado para aclarar el alcance de la cooperación solicitada a Estados Unidos.

    Las autoridades rechazaron que exista un acuerdo que permita operaciones militares extranjeras dentro de Guatemala o que implique cesión de soberanía nacional.

    No obstante, sí confirmaron que el ministro de Defensa, Henry Saenz, envió una carta oficial al secretario Pete Hegseth solicitando apoyo estadounidense en operaciones encabezadas por fuerzas guatemaltecas.

    Según el comunicado, la cooperación se desarrollaría bajo acuerdos bilaterales ya existentes y respetando tanto la Constitución como las leyes nacionales.

    El gobierno también confirmó que Bernardo Arévalo sostuvo una conversación telefónica con el funcionario estadounidense para revisar términos de colaboración en materia de seguridad.

    Las autoridades insistieron en que cualquier acción se mantendrá bajo control de instituciones guatemaltecas y no contempla despliegue autónomo de tropas extranjeras.

    “La solicitud se enmarca en los acuerdos bilaterales existentes y se ciñe a lo establecido en la Constitución”, señaló el gobierno guatemalteco.

    Mientras tanto, sectores políticos y sociales dentro del país comenzaron a cuestionar el alcance real de la cooperación y posibles implicaciones para la soberanía nacional.

    Analistas consideran que la presión internacional contra el narcotráfico obligó a varios gobiernos centroamericanos a fortalecer colaboración con Washington, aunque esto suele generar sensibilidad política en la región.

    Narcotráfico mantiene presión sobre Centroamérica

    Centroamérica continúa siendo una de las principales rutas utilizadas por organizaciones criminales para trasladar cocaína hacia Estados Unidos.

    Autoridades estadounidenses estiman que cerca del 90% de la droga que llega a territorio norteamericano cruza por países centroamericanos y México mediante rutas terrestres, marítimas y aéreas.

    Guatemala ocupa una posición estratégica dentro de ese corredor debido a su ubicación geográfica entre Sudamérica y México.

    Además del tráfico de drogas, organismos internacionales advierten sobre crecimiento de lavado de dinero, tráfico de armas y fortalecimiento de estructuras criminales transnacionales en la región.

    Especialistas sostienen que el aumento de cooperación internacional refleja preocupación creciente por el poder económico y territorial de los cárteles en América Latina.

    Sin embargo, también existe debate sobre los límites legales de las operaciones impulsadas por Estados Unidos y sobre posibles riesgos de militarización en países centroamericanos.

    El tema cobra relevancia para México debido a la conexión histórica entre rutas del narcotráfico centroamericano y organizaciones criminales mexicanas que operan en la frontera sur y corredores internacionales.

    Mientras tanto, Guatemala insiste en que mantendrá control soberano sobre cualquier estrategia de seguridad implementada junto con Washington.

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