Xtabentún: el licor de Yucatán que une miel, anís y una antigua leyenda maya

Dulce, anisado y con notas herbales, este licor yucateco tiene una historia que mezcla la tradición de la miel, la planta xtabentún y la leyenda de Xtabay; hoy se bebe solo, con hielo, café y también en coctelería.

Hay bebidas que son mucho más que un producto para acompañar una comida. El Xtabentún es una de ellas. Su sabor dulce, el aroma del anís y las notas de miel lo han convertido en uno de los licores más reconocibles de Yucatán.

Su nombre proviene de la xtabentún, una planta conocida científicamente como Turbina corymbosa. El INAH documenta su presencia en Yucatán y su relación con conocimientos y prácticas de los pueblos mayas.

Además, la norma mexicana identifica al Xtabentún como un licor de origen maya y originario de Yucatán, elaborado con miel fermentada de abejas que se alimentan de la flor de xtabentún y anís. La regulación establece un contenido alcohólico de entre 20 y 30 por ciento.

Una bebida ligada a la miel y a las abejas mayas

La historia del Xtabentún no puede contarse sin hablar de las abejas.

La meliponicultura, es decir, la crianza de abejas sin aguijón, forma parte de la tradición maya de la península. Las meliponas fueron aprovechadas por las comunidades mayas durante siglos y su miel tuvo usos alimentarios, medicinales y rituales.

En la península, las abejas aprovechan diferentes floraciones a lo largo del año. Entre ellas se encuentra la del xtabentún. La Secretaría de Agricultura señala que esta floración ocurre principalmente entre noviembre y enero.

La relación entre la planta, la miel y la bebida es precisamente uno de los elementos que hacen diferente al Xtabentún frente a otros licores.

Xtabay y la leyenda detrás del nombre

Pero el Xtabentún también tiene una historia que pertenece al terreno de la tradición oral.

Una de las versiones más conocidas habla de Xtabay y Utz-Colel, dos hermanas que, pese a la percepción que tenía el pueblo sobre ellas, representaban personalidades muy distintas.

Xtabay era señalada por su comportamiento y por relacionarse libremente con los hombres. Sin embargo, la leyenda cuenta que en realidad era una mujer generosa que ayudaba a personas enfermas y necesitadas.

Utz-Colel, en cambio, era considerada virtuosa y respetable. La historia la presenta como una mujer rígida, orgullosa y poco compasiva con quienes tenían menos.

Cuando Xtabay murió, los habitantes del pueblo percibieron un aroma floral alrededor de su casa. Después encontraron flores blancas creciendo sobre su tumba, con la misma fragancia.

Tras la muerte de Utz-Colel ocurrió lo contrario: sobre su sepultura habría crecido una planta espinosa y de olor desagradable.

De esa historia nació, según la tradición popular, la asociación entre Xtabay, la flor y el Xtabentún.

Pero hay que hacer una precisión periodística: la leyenda no debe presentarse como el origen histórico comprobado del licor. El propio estudio del INAH señala que existen distintas versiones escritas de este relato y que la historia forma parte de la tradición popular yucateca.

¿Los mayas ya tomaban el Xtabentún actual?

Aquí aparece una de las partes más interesantes de la historia.

Es común encontrar que se diga que los mayas elaboraban exactamente el mismo Xtabentún que hoy se vende en botellas. La evidencia disponible permite hacer una distinción.

Investigadores de la Universidad Autónoma de Yucatán documentaron una bebida más antigua relacionada con alcohol de maíz fermentado y miel de abejas meliponas que se habían alimentado de la Turbina corymbosa.

El estudio señala que el Xtabentún anisado que conocemos actualmente es una elaboración posterior y que fue desarrollado tomando como referencia una tradición anterior.

Por eso, es más preciso hablar de raíces mayas y continuidad cultural, y no afirmar que la receta embotellada actual sea idéntica a una bebida prehispánica.

Valladolid y el Xtabentún moderno

La historia del licor contemporáneo tiene además un nombre y un lugar.

El estudio académico señala que Luis Sosa Novelo, originario de Valladolid, Yucatán, desarrolló hace más de un siglo el Xtabentún anisado de elaboración industrial, tomando como referencia aquella bebida anterior de maíz y miel.

La incorporación del anís terminó definiendo el perfil que actualmente identifica al licor.

El propio Gobierno de Yucatán incluye a Valladolid en la historia de la producción de licores del estado y describe el Xtabentún como un destilado relacionado con la miel obtenida de las flores de la enredadera y el anís.

Así que Valladolid no es un dato menor dentro de esta historia: es uno de los lugares fundamentales para entender cómo una tradición regional terminó convertida en el licor que hoy conocemos.

¿A qué sabe el Xtabentún?

El primer sabor que aparece suele ser el dulzor de la miel.

Después llega el anís, que aporta una nota aromática muy reconocible. También pueden encontrarse matices herbales y florales, dependiendo de la elaboración.

No es un licor pensado para pasar inadvertido. Su personalidad está precisamente en esa combinación de dulzor, anís y aromas vegetales.

Por eso funciona tanto como digestivo como ingrediente de coctelería.

¿Cómo se toma?

La forma más sencilla es beberlo solo y frío, generalmente en una copa pequeña.

También puede servirse con hielo. Para quienes prefieren bebidas menos intensas, existen combinaciones con agua mineral y otros ingredientes.

Una de las mezclas más conocidas es con café, donde el dulzor y el anís del licor contrastan con el sabor tostado de la bebida.

Y no se queda en el tradicional caballito. El Xtabentún también se utiliza en coctelería, donde sus características permiten aportar dulzor y aromas sin necesidad de recurrir necesariamente a otros licores aromáticos.

¿Tiene variantes?

Aquí conviene hablar de versiones y formas de consumo, más que de variedades oficiales.

La norma mexicana establece qué debe entenderse por Xtabentún, pero no existe una clasificación oficial de estilos como ocurre con otras bebidas mexicanas.

Sí existen diferentes productores y recetas comerciales. Algunas pueden destacar más la miel, otras el anís o el carácter alcohólico.

Entre las casas vinculadas con la elaboración comercial del licor se encuentran Licores Sosa, de Valladolid, y Casa D’Aristi, que comercializa su propia versión de Xtabentún.

También existen productores contemporáneos que elaboran versiones a partir de destilado de caña, miel de la región y anís. El Directorio de Oferta Exportable de Yucatán, por ejemplo, registra actualmente productores de Xtabentún como Yumbab.

Eso significa que una degustación de diferentes botellas puede revelar diferencias de dulzor, intensidad anisada y textura.

El Xtabentún después de la comida

En Yucatán, el licor conserva su lugar como digestivo, especialmente después de comidas abundantes.

Y tiene lógica gastronómica: su dulzor y su perfil aromático permiten cerrar una comida con una bebida pequeña y de sabor intenso.

Pero también ha salido de ese papel tradicional.

Hoy puede aparecer en cartas de bares y restaurantes como ingrediente de cócteles, combinado con café, cítricos, frutas, agua mineral y otros destilados.

La bebida se ha adaptado sin perder los elementos que la hacen reconocible.

Más que un recuerdo para turistas

El Xtabentún suele aparecer entre los productos que los visitantes buscan como recuerdo de Yucatán. Sin embargo, reducirlo a una botella turística sería quedarse corto.

En su historia confluyen una planta de importancia cultural, la tradición de la miel, la crianza de abejas meliponas, una leyenda yucateca y la transformación de una bebida antigua en un licor comercial anisado.

Esa combinación explica por qué sigue ocupando un lugar especial en la gastronomía de Yucatán.

Y quizá esa sea la mejor manera de beberlo: sabiendo que detrás de un pequeño vaso hay una historia que comenzó mucho antes de que el Xtabentún llegara a las barras y restaurantes que hoy lo sirven.

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