La imagen difundida por Donald Trump eleva la tensión con Teherán mientras Irán mantiene cerrado el estratégico paso marítimo y exige a Washington cumplir compromisos previos.
Donald Trump volvió a elevar la tensión con Irán este martes al publicar una imagen del estrecho de Ormuz con la leyenda «New U.S. Territory» o «Nuevo territorio de Estados Unidos».
La publicación apareció en la red social Truth Social, sin que Trump ofreciera una explicación adicional sobre el alcance de la imagen. El mensaje retomó, sin embargo, una declaración que el presidente estadounidense había realizado días antes sobre sus planes para el estratégico paso marítimo.
La respuesta de Teherán llegó poco después. El viceministro iraní de Exteriores, Kazem Gharibabadi, calificó de «ilusiones» las aspiraciones de Trump sobre el estrecho y advirtió que esa pretensión no modificará la posición de Irán.
El intercambio ocurre mientras el estrecho permanece cerrado y las negociaciones entre Washington y Teherán continúan estancadas. De acuerdo con información difundida este martes, Irán condiciona una eventual reapertura al cumplimiento de varios compromisos por parte de Estados Unidos.
El episodio coloca nuevamente a Ormuz en el centro de la confrontación entre ambos gobiernos. Además, ocurre después de que Trump amenazara con intensificar las acciones militares y cuestionara el papel de Omán como intermediario entre Washington y Teherán.
Trump vuelve sobre una amenaza que ya había planteado
El presidente estadounidense ya había hablado públicamente de convertir el estrecho en territorio estadounidense. El 14 de agosto afirmó que lo declararía como tal después de terminar lo que describió como la derrota de Irán.
Trump sostuvo además que Estados Unidos mantiene un bloqueo naval y aseguró tener control total sobre el paso marítimo. La imagen publicada este martes retoma esa postura y la lleva al terreno simbólico mediante un mapa que identifica el área como un nuevo territorio estadounidense.
Sin embargo, una publicación presidencial no modifica por sí misma el régimen jurídico internacional de una vía marítima. El derecho del mar establece reglas específicas para los estrechos utilizados para la navegación internacional y reconoce derechos de tránsito que no pueden alterarse unilateralmente.
La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar establece que los Estados que bordean estos estrechos conservan su soberanía o jurisdicción sobre las aguas correspondientes, sujeta a las normas internacionales. Asimismo, contempla el derecho de paso en tránsito para los buques y aeronaves que utilizan estos corredores.
Por ello, el mapa difundido por Trump debe entenderse como una declaración política y no como una modificación reconocida del territorio estadounidense.
La Organización Marítima Internacional también ha reiterado que el paso por Ormuz debe mantenerse de acuerdo con el derecho internacional. En julio, su Consejo pidió preservar los derechos y libertades de navegación y rechazó cualquier medida que obstaculice el tránsito internacional.
Irán condiciona la reapertura del estrecho
Mientras Trump intensifica su discurso, Teherán mantiene una posición diametralmente opuesta. El negociador iraní Mohammad Baqer Qalibaf declaró este martes que el estrecho seguirá cerrado hasta que Estados Unidos cumpla las condiciones establecidas en un acuerdo provisional alcanzado en junio.
Entre esas exigencias se encuentran el levantamiento del bloqueo contra los puertos iraníes, el retiro de las sanciones petroleras, la liberación de activos congelados y el cese de las amenazas y operaciones militares estadounidenses.
El entendimiento fue firmado el 17 de junio y contemplaba un periodo de 60 días para avanzar hacia un acuerdo más amplio. Sin embargo, el proceso se deterioró rápidamente por las diferencias sobre el control y funcionamiento del estrecho.
Trump declaró posteriormente que el acuerdo estaba terminado, mientras que Irán anunció su suspensión. Así, el plazo para alcanzar un arreglo definitivo llegó a su fin sin que las partes resolvieran sus principales diferencias.
Además, el cierre de Ormuz tiene una dimensión que rebasa el enfrentamiento bilateral. Antes de la guerra, por esa vía transitaba aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado comercializados a nivel mundial.
En consecuencia, cualquier prolongación del cierre puede afectar al transporte marítimo, los mercados energéticos y las cadenas internacionales de suministro.
Ormuz se convierte en otro frente de la disputa
El conflicto también ha complicado la posición de Omán, país que ha participado como intermediario entre Washington y Teherán. Trump llegó a amenazar con atacar territorio omaní si Mascate se interponía en sus objetivos.
La advertencia añadió presión a un proceso diplomático que ya enfrentaba dificultades. Además, aumentó la preocupación sobre la posibilidad de que el conflicto se extienda a otros actores regionales.
Mientras tanto, la Organización Marítima Internacional mantiene que cualquier acuerdo relacionado con Ormuz debe garantizar el derecho de tránsito de los buques sin discriminación ni obstáculos. La institución también ha advertido sobre los riesgos que enfrentan los marinos debido a la situación de seguridad en la zona.
La disputa, por ahora, se mantiene abierta. Trump utiliza el estrecho como parte de su estrategia de presión sobre Irán, mientras Teherán rechaza cualquier pretensión estadounidense sobre la vía marítima y condiciona su reapertura al cumplimiento de sus exigencias.
Así, la imagen publicada este martes no representa solamente una nueva provocación política. También refleja el punto en el que se encuentra el conflicto: sin acuerdo diplomático, con el tránsito marítimo restringido y con Ormuz convertido en uno de los principales puntos de presión entre Estados Unidos e Irán.
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