El monarca noruego falleció después de 35 años de reinado y tras varios problemas de salud; su hijo Haakon VIII asumió de inmediato el trono.
Noruega amaneció este viernes con un cambio histórico en su jefatura de Estado. El rey Harald V murió a los 89 años en el Hospital Universitario de Oslo, donde permanecía internado desde el 17 de agosto. Su fallecimiento puso fin a un reinado de 35 años y activó de inmediato la sucesión de su hijo, el hasta entonces príncipe heredero Haakon.
El Palacio Real informó que Harald murió pacíficamente a las 6:35 de la mañana, hora local. El monarca había atravesado varios problemas de salud en los últimos años y recibía atención médica por anemia hemolítica, además de haber enfrentado una infección bacteriana durante su última hospitalización.
Harald V había sido el monarca reinante de mayor edad en Europa. Llegó al trono en 1991, después de la muerte de su padre, el rey Olav V, y durante más de tres décadas construyó una imagen distinta a la de una monarquía distante.
Su estilo personal, su cercanía con la población y algunas decisiones que rompieron con tradiciones de la casa real contribuyeron a convertirlo en una figura ampliamente respetada dentro de Noruega.
La noticia provocó muestras de duelo en Oslo. Además, la bandera del Palacio Real fue colocada a media asta mientras ciudadanos acudían a dejar flores como homenaje al monarca.
Un rey que ayudó a cambiar la monarquía noruega
Harald V llegó a la corona después de permanecer durante décadas como heredero. Sin embargo, su reinado terminó asociado con una transformación de la institución monárquica.
Uno de los episodios más significativos ocurrió antes de su llegada al trono. En 1968 se casó con Sonja Haraldsen, una mujer sin ascendencia real, después de una relación que inicialmente enfrentó las reservas de la institución.
La decisión marcó un precedente importante para la familia real noruega. Con el paso del tiempo, Harald también respaldó una visión más abierta de la monarquía y defendió públicamente valores relacionados con la diversidad y la inclusión.
Su papel adquirió especial relevancia durante momentos de crisis nacional. Tras los atentados de 2011, que dejaron 77 personas asesinadas, Harald ofreció uno de los discursos que marcaron su reinado al llamar a la sociedad noruega a responder con unidad y tolerancia.
Además, mantuvo una relación cercana con distintas organizaciones y comunidades. Esa imagen contribuyó a que fuera considerado un símbolo de estabilidad durante buena parte de sus 35 años en el trono.
Reuters destacó precisamente esa faceta reformista de Harald y su capacidad para construir una identidad propia después de haber vivido durante décadas bajo la sombra de la popularidad de su padre, Olav V.
Haakon VIII asume la corona
La muerte de Harald produjo un cambio inmediato en la monarquía noruega. Su hijo Haakon, de 53 años, se convirtió en rey y asumió el nombre de Haakon VIII.
El nuevo monarca ya había ejercido funciones de regencia durante los periodos en los que la salud de su padre le impedía cumplir con sus actividades oficiales. Por ello, el relevo no representa un salto completamente inesperado dentro de la estructura de la casa real.
Con Haakon también cambia la línea de sucesión. Su hija Ingrid Alexandra, de 22 años, se convierte en princesa heredera, consolidando la siguiente generación de la familia real noruega.
El nuevo rey enfrenta, sin embargo, un escenario más complejo que el que recibió su padre en 1991. La familia real atraviesa una etapa de cuestionamientos públicos relacionados con distintos episodios que han afectado su imagen.
Entre ellos se encuentran las controversias alrededor de Mette-Marit, esposa de Haakon, y la situación judicial de su hijo Marius Borg Høiby, quien fue condenado a cuatro años de prisión por delitos sexuales y otros cargos.
La sucesión ocurre, por tanto, en un momento de especial atención sobre la institución. Haakon tendrá que preservar el respaldo que todavía mantiene la monarquía y, al mismo tiempo, afrontar los cuestionamientos que rodean a algunos integrantes de su familia.
Noruega despide a un monarca de 35 años
La muerte de Harald también generó reacciones de otras casas reales europeas. El rey Carlos III del Reino Unido expresó su pesar y recordó al monarca noruego como un primo querido, mientras que la Casa Real española destacó su dedicación al servicio de Noruega y de su pueblo.
También llegaron mensajes de los monarcas de Países Bajos, Bélgica, Suecia y Dinamarca, reflejo de los vínculos familiares que mantienen las casas reales europeas.
El Gobierno noruego decretó un periodo de duelo nacional hasta los funerales. Mientras tanto, las Fuerzas Armadas prepararon un homenaje con 21 salvas en nueve estaciones de saludo del país.
Harald deja una monarquía distinta a la que recibió en 1991. Su reinado estuvo marcado por la apertura de la institución, la cercanía con los ciudadanos y una presencia constante durante momentos difíciles para Noruega.
Ahora, la corona pasa a Haakon VIII. El nuevo rey tendrá que preservar ese legado mientras conduce a la monarquía hacia una nueva generación.
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