La esposa de Haakon se convierte en reina tras la muerte de Harald V, pero su vínculo con Jeffrey Epstein y la condena de su hijo Marius Borg Høiby mantienen bajo presión a la familia real.
La llegada de Haakon VIII al trono de Noruega no solo abre una nueva etapa para la monarquía. También coloca en el centro de la escena a su esposa, Mette-Marit, quien se convierte en reina en medio de una serie de controversias que han golpeado la imagen de la familia real.
Entre ellas destaca su relación con Jeffrey Epstein, el financiero estadounidense condenado por delitos sexuales y fallecido en 2019. Documentos difundidos en 2026 revelaron que Mette-Marit mantuvo contacto con Epstein durante varios años, incluso después de que él hubiera sido condenado en Estados Unidos.
El ascenso de Haakon se produjo este viernes tras la muerte de su padre, Harald V, a los 89 años. Con ello, Mette-Marit dejó de ser princesa heredera para convertirse en reina consorte de Noruega.
La situación representa uno de los primeros desafíos para el nuevo monarca. Haakon ha respaldado públicamente a su esposa durante la polémica y ha insistido en que permanecerá a su lado.
De madre soltera a reina de Noruega
Mette-Marit Tjessem Høiby nació el 19 de agosto de 1973 en Kristiansand. Antes de entrar a la familia real, tuvo una vida alejada de los protocolos de la monarquía y era madre de un niño, Marius Borg Høiby, nacido en 1997.
Conoció a Haakon en 1999 y la relación generó controversia desde el principio. Dos años después, la pareja contrajo matrimonio y Mette-Marit pasó a formar parte de la familia real.
El matrimonio también supuso una transformación en la imagen de la institución. Mette-Marit se convirtió en una figura vinculada con temas sociales, literatura, salud y cooperación internacional. Reuters destaca que llegó a desempeñarse como embajadora de buena voluntad de Naciones Unidas.
Con Haakon tuvo dos hijos: Ingrid Alexandra, nacida en 2004 y ahora princesa heredera, y Sverre Magnus.
Pero la historia de la pareja volvió a quedar bajo los reflectores por los problemas que rodearon a la familia.
La relación con Jeffrey Epstein
La controversia más delicada para la nueva reina comenzó a tomar fuerza este año, después de que documentos relacionados con Epstein revelaran comunicaciones entre el financiero y Mette-Marit.
Los archivos muestran que ambos mantuvieron contacto entre 2011 y 2014. También indican que Mette-Marit permaneció durante varios días en la residencia de Epstein en Palm Beach, Florida, en 2013.
Uno de los elementos que provocó mayor atención fue que parte de esos contactos ocurrieron después de que Epstein ya había sido condenado en Estados Unidos por solicitar servicios sexuales de una menor.
Mette-Marit reconoció posteriormente que había cometido un error de juicio. También afirmó que Epstein la había manipulado y engañado y que terminó la relación con él en 2014.
La propia familia real ha sostenido que Mette-Marit no cometió ningún delito. El problema para la institución, sin embargo, es de carácter político y reputacional: los contactos con Epstein provocaron cuestionamientos sobre el criterio de la entonces princesa heredera y terminaron afectando la percepción pública de la monarquía.
Haakon decidió mantenerse a su lado
La controversia no provocó una ruptura entre la pareja.
Por el contrario, Haakon respaldó a Mette-Marit mientras la polémica crecía. El nuevo rey ha dejado claro que la familia permanecerá unida frente a las dificultades que enfrenta.
La posición de Haakon adquiere ahora mayor relevancia porque la situación dejó de ser únicamente un problema personal de la pareja. Mette-Marit es ya la reina consorte de Noruega, por lo que cualquier controversia relacionada con ella impacta directamente en la nueva etapa de la Corona.
La condena de su hijo también golpea a la familia real
La polémica alrededor de Epstein no es el único problema que recibe la nueva reina al llegar al trono.
Su hijo Marius Borg Høiby, quien no tiene funciones oficiales dentro de la monarquía, fue condenado este año a cuatro años de prisión después de ser declarado culpable de dos violaciones, además de otros delitos relacionados con violencia y abuso.
El caso provocó un fuerte impacto mediático porque Marius forma parte de la familia del nuevo rey, aunque no tenga posición constitucional ni pertenezca a la línea directa de sucesión.
La combinación de ambos episodios ha colocado a la familia real noruega ante uno de sus momentos más complicados de los últimos años.
Una reina también marcada por su estado de salud
A las controversias familiares se suma la situación médica de Mette-Marit.
La ahora reina padece fibrosis pulmonar, una enfermedad progresiva que afecta el tejido de los pulmones y puede dificultar gravemente la respiración. En junio de 2026 recibió un trasplante pulmonar que fue reportado como exitoso.
Su estado de salud ya había obligado a reducir o cancelar diversos compromisos oficiales durante los últimos años.
Así, mientras Haakon inicia su reinado a los 53 años, Mette-Marit llega a la corona con una historia poco convencional, una enfermedad que ha limitado su actividad pública y dos controversias familiares que han puesto a la monarquía noruega bajo una atención internacional mucho mayor.
El nuevo rey hereda la Corona de Harald V; Mette-Marit, además de convertirse en reina, llega con el caso Epstein como una de las principales sombras sobre la nueva etapa de la monarquía noruega.
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