Restricciones a inversión china podrían poner en riesgo la estabilidad del T-MEC

La exrepresentante comercial de Estados Unidos cuestionó que Washington pretenda imponer unilateralmente a México límites sobre capital chino y advirtió sobre el impacto en la relación comercial.

La presión de Estados Unidos para limitar las inversiones provenientes de China en México podría convertirse en uno de los puntos más delicados de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

Katherine Tai, exrepresentante comercial de Estados Unidos, advirtió que condicionar el acceso preferencial al mercado estadounidense a restricciones impuestas sobre determinadas inversiones extranjeras podría generar inestabilidad en la relación comercial entre ambos países.

La también directora ejecutiva de Coalition for New Trade planteó que Washington debería dialogar primero con México para identificar qué inversiones extranjeras considera convenientes para su desarrollo y cuáles representan un riesgo.

El planteamiento ocurre mientras México y Estados Unidos mantienen conversaciones sobre la revisión del T-MEC y Washington ha colocado el papel de China dentro de las cadenas productivas de América del Norte entre los asuntos relevantes de la negociación. La cuarta ronda de conversaciones fue aplazada y todavía no cuenta con una nueva fecha definitiva.

Tai sostuvo que la relación comercial requiere considerar la perspectiva mexicana antes de establecer restricciones sobre las inversiones que pueden llegar al país.

Su advertencia coloca el debate sobre la inversión china más allá de una diferencia bilateral sobre política comercial. El punto de fondo es hasta dónde puede llegar Estados Unidos al exigir a México que limite determinadas relaciones económicas a cambio de mantener condiciones preferenciales dentro del T-MEC.

Tai cuestiona restricciones unilaterales de Washington

La exrepresentante comercial señaló que una decisión estadounidense mediante la cual se indique a México qué inversiones puede aceptar, sin considerar previamente los intereses mexicanos, podría afectar la estabilidad del acuerdo comercial.

El argumento parte de una premisa concreta: las reglas que condicionan el acceso al mercado estadounidense deben construirse mediante diálogo y no únicamente a partir de decisiones unilaterales.

La posición adquiere relevancia porque las inversiones chinas se han convertido en uno de los asuntos que Estados Unidos observa dentro de la revisión del acuerdo. México, por su parte, ha adoptado medidas arancelarias para productos provenientes de países con los que no mantiene tratados comerciales y también analiza cambios relacionados con la revisión de inversiones extranjeras en sectores considerados sensibles.

Además, las negociaciones entre México y Estados Unidos incluyen otros asuntos vinculados con reglas de origen, cadenas de suministro, sectores estratégicos y barreras comerciales. El subsecretario de Comercio Exterior, Luis Rosendo Gutiérrez, señaló recientemente que las conversaciones técnicas continúan pese al aplazamiento de la cuarta ronda.

En ese contexto, la discusión sobre China no se limita a los flujos de capital. También involucra el origen de componentes y mercancías que ingresan a las cadenas productivas instaladas en México y posteriormente son exportadas al mercado estadounidense.

Energía telecomunicaciones y maíz también generan diferencias

Tai identificó además otros sectores en los que persisten diferencias entre México y Estados Unidos. Entre ellos mencionó energía, maíz transgénico y telecomunicaciones.

La exfuncionaria consideró que estos asuntos representan desafíos importantes para el futuro del acuerdo comercial, aunque evitó anticipar si las diferencias podrían impedir la continuidad del T-MEC.

En particular, vinculó parte de las diferencias con la manera en que México entiende y ejerce su soberanía. Desde su perspectiva, este elemento debe considerarse para comprender las posiciones que el país ha mantenido durante las negociaciones.

La revisión del tratado ocurre actualmente bajo un esquema bilateral entre México y Estados Unidos, mientras Canadá permanece como parte del acuerdo, pero las conversaciones no se han desarrollado de manera trilateral en esta etapa. Roberto Lazzeri, embajador de México en Estados Unidos, explicó recientemente que la discusión bilateral busca atender primero distintos obstáculos comerciales antes de avanzar hacia una revisión más amplia.

Esta dinámica añade complejidad a las negociaciones porque los tres socios tienen intereses distintos frente a la relación comercial con China y frente a las condiciones que deberán regir las cadenas productivas de América del Norte.

Tai marca distancia con la postura actual de Estados Unidos

Otro de los puntos planteados por Tai fue la utilización del concepto de barreras no arancelarias.

La exrepresentante comercial señaló que las inconformidades expresadas por empresas estadounidenses frente a regulaciones de otros países no deben convertirse automáticamente en barreras comerciales. A su juicio, cada caso requiere un análisis para determinar si realmente existe un obstáculo al comercio o si se trata simplemente de una regulación adoptada por un gobierno.

En este punto estableció una diferencia con la administración del presidente Donald Trump. Tai consideró que existe una mayor tendencia de la actual administración estadounidense a interpretar determinadas regulaciones como barreras no arancelarias, especialmente en el sector tecnológico.

El señalamiento se produce mientras las negociaciones incorporan asuntos relacionados con tecnología y cadenas de suministro. Entre las preocupaciones estadounidenses también se encuentra el origen de componentes utilizados en productos tecnológicos fabricados en México y exportados hacia Estados Unidos.

La discusión sobre China, por tanto, se encuentra vinculada con un proceso de revisión más amplio. México busca preservar las ventajas comerciales del T-MEC, mientras Estados Unidos pretende reducir la presencia de proveedores e inversiones asiáticas en sectores considerados estratégicos.

Para Tai, el límite está en que esas exigencias no terminen debilitando la relación que precisamente busca preservar el acuerdo.

Por ahora, las conversaciones continúan sin una nueva fecha confirmada para la cuarta ronda formal. Mientras tanto, ambos gobiernos mantienen contactos técnicos sobre los distintos temas que forman parte de la revisión del tratado.

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