El organismo internacional busca que el gobierno mexicano tome la gestión de un programa que conecta a refugiados con empleos formales en empresas privadas.
Las Naciones Unidas buscan que México asuma la gestión de un programa de empleo dirigido a personas refugiadas que han encontrado protección en el país y que requieren incorporarse al mercado laboral.
La iniciativa, impulsada por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), ha permitido colocar a miles de personas en empleos, principalmente en sectores como la manufactura, la industria automotriz, la electrónica, la hostelería y las ventas.
El objetivo es que la experiencia desarrollada en México pueda convertirse en un modelo para otros países que enfrentan flujos similares de población desplazada.
Barham Salih, alto comisionado de la ONU para los refugiados, planteó esta posibilidad durante su visita a México, donde sostuvo reuniones con integrantes del gobierno mexicano para analizar la cooperación entre el organismo y las autoridades.
Un programa que conecta a refugiados con empresas
El esquema forma parte de los esfuerzos de integración local que ACNUR desarrolla en México. Desde 2016, el organismo ha apoyado procesos de reubicación y colocación laboral para más de 50 mil personas refugiadas y desplazadas.
El informe anual de ACNUR para México señala que durante 2025 más de 4 mil refugiados participaron en iniciativas de reubicación y colocación laboral. Con ello, el acumulado desde 2016 superó las 53 mil 400 personas.
La estrategia también contempla facilitar el acceso a servicios financieros. De esta manera, las personas contratadas pueden recibir directamente sus pagos y avanzar en su integración económica.
En los últimos años, empresas mexicanas y multinacionales han participado en estos mecanismos de contratación. ACNUR señala que mantiene alianzas con compañías interesadas en incorporar a personas refugiadas a sus plantillas y ampliar sus oportunidades de empleo formal.
Salih destacó que algunas empresas han identificado beneficios en la contratación de refugiados y sostuvo que los trabajadores son considerados confiables y comprometidos por los empleadores.
San Luis Potosí entre los destinos laborales
Uno de los casos mencionados es el del haitiano Jean Henel Gabaud, quien obtuvo asilo en México y posteriormente se trasladó a San Luis Potosí para incorporarse a una empresa de autopartes.
Su esposa también consiguió empleo en una compañía vinculada con la industria automotriz. La familia actualmente reside en el estado junto con sus tres hijos.
San Luis Potosí forma parte de una red de ciudades industriales hacia las que ACNUR ha canalizado a personas refugiadas para facilitar su incorporación laboral. Entre ellas también se encuentran Monterrey, Aguascalientes y Saltillo.
El organismo reportó que la colocación laboral se ha concentrado especialmente en los corredores industriales del Bajío y del norte del país, donde existe demanda de trabajadores.
La estrategia no se limita al empleo. También contempla documentación, acceso a servicios públicos, capacitación, reconocimiento de habilidades y mecanismos para facilitar la integración de quienes permanecen en México.
ONU enfrenta recortes y busca transferir programas
La propuesta para México ocurre mientras ACNUR enfrenta restricciones financieras y una reorganización de sus operaciones internacionales.
En este contexto, Salih ha planteado que los programas gestionados progresivamente por los gobiernos nacionales pueden ofrecer mayor sostenibilidad que aquellos que dependen exclusivamente de organismos humanitarios.
Para México, la eventual transferencia implicaría que el gobierno asuma componentes de un esquema que ya cuenta con experiencia de vinculación entre población refugiada y empresas privadas.
ACNUR contempla para el periodo 2025-2027 una transferencia gradual de componentes de su Programa de Integración Local al gobierno mexicano, acompañada de apoyo para desarrollar una estrategia nacional y políticas públicas de integración.
La propuesta también llega en un momento en que México mantiene un papel relevante como país de destino para personas que buscan protección internacional. El organismo trabaja con autoridades mexicanas, organizaciones civiles y empresas para facilitar su incorporación a las comunidades y al mercado laboral.
Para Salih, el empleo representa una vía para que las personas refugiadas dejen de depender exclusivamente de los servicios públicos y puedan participar activamente en la economía.
La posibilidad de que México asuma la gestión del programa todavía requiere definir los mecanismos mediante los cuales se realizaría la transferencia y la participación de las autoridades.
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