La cantante y empresaria Rihanna volvió a sorprender al mundo al confirmar que está esperando su tercer hijo, al aparecer con un vientre visiblemente abultado durante la MET Gala 2025, celebrada este lunes en la ciudad de Nueva York. La revelación, que se hizo evidente incluso antes de su paso por la alfombra roja, fue interpretada como una declaración estética y personal coherente con la narrativa pública que ha construido en torno a sus embarazos anteriores.
Rihanna, de 37 años, lució un conjunto gris de dos piezas con medias a juego y tacones del mismo tono, complementado con una bufanda de piel marrón que por momentos intentó cubrir su abdomen. Las imágenes, captadas por fotógrafos mientras salía del Carlyle Hotel bajo la lluvia, confirmaron su estado gestante y fueron luego corroboradas por fuentes cercanas a la artista, según el medio Page Six.
La intérprete de Umbrella y fundadora de Fenty Beauty ya es madre de dos niños, RZA (mayo de 2022) y Riot Rose (agosto de 2023), fruto de su relación con el rapero A$AP Rocky. Ambos mantienen una relación desde 2020, aunque su vínculo profesional comenzó en 2012.

Una visión personal sobre la maternidad
Desde sus primeras declaraciones públicas, Rihanna ha defendido una visión inclusiva, autónoma y poco convencional de la maternidad. En una entrevista con British Vogue en 2020, declaró su intención de tener “tres o cuatro hijos”, independientemente de tener o no una pareja. “Lo único que puede criar a un niño de verdad es el amor”, afirmó en ese entonces, subrayando que la felicidad es más importante que los convencionalismos sociales.
Ya en diciembre pasado, la cantante había insinuado su deseo de tener una hija: “Hasta ahora, tengo hijos. Tengo un 75% de probabilidades de que el próximo sea otro niño. Así que vamos a cruzar los dedos”, dijo en una charla con E! News.
Estilo con mensaje: una política del cuerpo gestante
Más allá de la noticia del embarazo, la forma en la que Rihanna ha expuesto su maternidad ha sido consistentemente interpretada como un gesto de resistencia cultural. Desde su primer embarazo en 2022 —revelado con un look de vientre descubierto bajo un puente de Nueva York— la artista ha evitado la ropa de maternidad tradicional, prefiriendo trajes que dejan el abdomen al descubierto, como tops transparentes, sujetadores a la vista, trajes de vinilo o vestidos de encaje.
Durante el espectáculo del medio tiempo del Super Bowl 2023, anunció su segundo embarazo con una blusa azul transparente y un sujetador, sin concesiones a la estética tradicional de la maternidad. Su apuesta por mostrar el cuerpo embarazado sin filtros ha sido leída por académicas como Liza Tsaliki y Renée Ann Cramer como un acto político.
“Está diciendo: ‘Sigo siendo una persona, y soy mi propia persona’. Puede ser autónoma, poderosa y ella misma, incluso gestando una vida”, sostiene Cramer, autora del libro Pregnant With the Stars.
Una figura que desafía normas
En una era donde los cuerpos femeninos siguen siendo objeto de vigilancia cultural, Rihanna ha convertido su embarazo en una plataforma para desafiar narrativas tradicionales, visibilizar otras formas de belleza y autonomía, y resistir desde la moda, el discurso y la imagen pública.
La MET Gala 2025 no solo fue el escenario para su revelación más reciente, sino una extensión de su postura sobre la maternidad: un proceso que, lejos de marginarla, reafirma su control sobre su cuerpo, su estética y su poder cultural.
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