Una hembra juvenil de yaguarundí recuperó su libertad en el Parque Nacional Benito Juárez, en Oaxaca, después de ser rescatada de un domicilio donde permanecía en cautiverio. Tras completar su rehabilitación, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) determinó que el ejemplar estaba en condiciones de regresar a su hábitat, un paso que contribuye a la conservación de una especie catalogada como amenazada en México.
No volvió con aplausos ni cámaras que siguieran cada uno de sus pasos. Lo hizo en silencio, como suelen hacerlo los animales silvestres cuando recuperan el lugar al que pertenecen. Una hembra juvenil de yaguarundí regresó a la naturaleza tras permanecer bajo resguardo de especialistas que evaluaron su estado de salud luego de haber sido encontrada en cautiverio dentro de un domicilio particular en Oaxaca.
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) informó que el felino fue liberado dentro del Parque Nacional Benito Juárez, un Área Natural Protegida ubicada en los municipios de Oaxaca de Juárez, San Andrés Huayapam y Tlalixtac de Cabrera. La dependencia explicó que la liberación fue posible una vez que el ejemplar presentó las condiciones físicas necesarias para sobrevivir nuevamente en vida silvestre.
El regreso de este felino representa mucho más que una liberación. También recuerda que el tráfico y la tenencia ilegal de fauna continúan siendo una amenaza para especies que cumplen un papel fundamental en los ecosistemas mexicanos.
Un cazador silencioso que mantiene el equilibrio del bosque
Aunque suele pasar desapercibido por su comportamiento discreto, el yaguarundí (Herpailurus yagouaroundi) es uno de los felinos nativos de México con mayor capacidad de adaptación. Su cuerpo alargado, patas cortas y pelaje uniforme, que puede variar entre tonos rojizos, cafés y grisáceos, lo distinguen de otros miembros de la familia de los felinos.
Su presencia resulta clave para el equilibrio ecológico. Al alimentarse de pequeños mamíferos, aves, reptiles e incluso algunos insectos, ayuda a regular las poblaciones de diversas especies y mantiene el funcionamiento natural de los ecosistemas donde habita.
Sin embargo, la expansión urbana, la pérdida de hábitat y el tráfico ilegal de fauna han reducido las oportunidades de supervivencia para este animal. Por ello, en México el yaguarundí se encuentra catalogado como especie amenazada conforme a la NOM-059-SEMARNAT-2010, instrumento que identifica a las especies que requieren medidas especiales de conservación.
Un refugio natural para comenzar de nuevo
El Parque Nacional Benito Juárez ofrece condiciones favorables para el regreso de especies silvestres. Con una superficie superior a las 2 mil 500 hectáreas, esta Área Natural Protegida resguarda bosques de pino, encino y selva baja, además de una importante diversidad de flora y fauna que encuentra en este espacio un refugio para su desarrollo.
Profepa destacó que la liberación se realizó únicamente después de confirmar que el ejemplar contaba con las capacidades necesarias para desplazarse, alimentarse y responder por sí mismo a las condiciones del entorno natural.
Cada rescate y liberación representa una segunda oportunidad para animales que, por distintas circunstancias, fueron separados de su ambiente. También evidencia la importancia de denunciar la posesión ilegal de fauna silvestre, una práctica que continúa poniendo en riesgo a numerosas especies protegidas en el país.
Mientras el yaguarundí desaparecía entre la vegetación del parque, dejaba atrás el cautiverio para recuperar lo que nunca debió perder: la libertad de recorrer el bosque siguiendo únicamente el instinto de la vida silvestre.
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