La cocina de Quintana Roo conquista un nuevo reconocimiento como Patrimonio Inmaterial del Estado

La declaratoria reconoce las cocinas mayas, mestizas, costeras y caribeñas, junto con sus ingredientes, técnicas y prácticas comunitarias, y establece el 28 de agosto como Día Estatal de la Gastronomía Quintanarroense.

La gastronomía de Quintana Roo dejó de ser únicamente una expresión de identidad cultural para convertirse formalmente en Patrimonio Inmaterial del Estado. La declaratoria fue aprobada durante la Cuarta Sesión Extraordinaria del Comité de Fomento a la Gastronomía de Quintana Roo, realizada en Tulum.

Durante la sesión, la gobernadora Mara Lezama Espinosa también firmó el decreto que establece el 28 de agosto como Día Estatal de la Gastronomía Quintanarroense. Con ello, el estado incorpora una fecha específica para reconocer y promover una tradición construida durante generaciones.

El reconocimiento no se limita a los platillos que forman parte de la cocina regional. También incluye los ingredientes, utensilios, técnicas ancestrales, festividades, mercados y prácticas comunitarias relacionadas con la gastronomía.

De esta manera, la declaratoria abarca las cocinas tradicionales mayas, mestizas, costeras y caribeñas. Asimismo, reconoce los conocimientos que se transmiten entre generaciones y que forman parte de la identidad de las comunidades quintanarroenses.

La ceremonia se realizó en el Museo Regional de la Costa Oriental, en Tulum, con la participación de representantes del sector turístico y gastronómico. También acudieron cocineras y cocineros tradicionales, empresarios restauranteros, representantes de CANIRAC y autoridades educativas.

La declaratoria busca preservar conocimientos y tradiciones

Uno de los principales efectos de la declaratoria será incorporar la gastronomía quintanarroense al Registro Estatal del Patrimonio Cultural. La tarea estará a cargo del Instituto de la Cultura y las Artes de Quintana Roo.

Además, las instituciones educativas tendrán un papel en la preservación y divulgación de estos conocimientos. El objetivo es que las nuevas generaciones conozcan las prácticas que dieron origen a buena parte de la cocina que distingue al estado.

Durante el acto, Mara Lezama destacó que el reconocimiento representa una oportunidad para proyectar la gastronomía quintanarroense fuera de las fronteras del estado.

La gobernadora sostuvo que esta declaratoria puede convertirse en un punto de partida para fortalecer la identidad gastronómica y promoverla como parte del patrimonio de México.

El proceso también coloca en primer plano a las personas que han mantenido vivas estas tradiciones. En particular, las cocineras y cocineros tradicionales conservan técnicas, recetas y formas de preparación vinculadas con los territorios y comunidades donde se desarrollaron.

Por ello, el patrimonio reconocido no corresponde solamente al resultado final que llega a una mesa. Incluye también los conocimientos y prácticas que permiten conservarlo.

La medida adquiere además una dimensión turística. Quintana Roo recibe visitantes atraídos principalmente por sus destinos de playa, pero la oferta gastronómica se ha convertido en otro componente de la experiencia que ofrece el Caribe Mexicano.

Gastronomía se consolida como atractivo turístico

El secretario de Turismo de Quintana Roo, Bernardo Cueto Riestra, señaló durante la sesión que la gastronomía se ha consolidado como un segmento estratégico para el desarrollo turístico del estado.

El funcionario destacó que la cocina tradicional forma parte de la oferta que acompaña al visitante durante su estancia. Asimismo, vinculó este patrimonio con la promoción del Caribe Mexicano como destino turístico internacional.

La declaratoria llega, además, en un momento de mayor reconocimiento internacional para la gastronomía de Quintana Roo. El mismo 28 de agosto, el Gobierno estatal informó que 19 restaurantes del estado fueron incluidos en la selección 2026 de la Guía MICHELIN, con tres establecimientos reconocidos con una Estrella MICHELIN, cuatro con Bib Gourmand y 12 recomendaciones.

Aunque se trata de reconocimientos distintos, ambos hechos muestran dos dimensiones de la gastronomía quintanarroense. Por una parte, está la cocina tradicional vinculada con la historia, las comunidades y los conocimientos ancestrales. Por otra, existe una industria gastronómica contemporánea que ha ganado presencia en el mercado turístico internacional.

En consecuencia, la declaratoria puede funcionar como un puente entre ambas expresiones. La tradición aporta identidad y patrimonio, mientras que la actividad restaurantera contribuye a convertir esa identidad en una experiencia para quienes visitan el estado.

La propia administración estatal también presentó este 28 de agosto la guía Bocados de Mar y Tierra, diseñada para recorrer los 12 destinos turísticos de Quintana Roo mediante sus platillos, ingredientes y saberes culinarios.

El reto será convertir el reconocimiento en preservación

El valor de la declaratoria dependerá ahora de las acciones que se desarrollen para conservar el patrimonio reconocido. Registrar la gastronomía constituye un paso institucional, pero su permanencia requiere que las prácticas continúen transmitiéndose.

En ese proceso tendrán especial relevancia las comunidades mayas y las personas que conservan conocimientos sobre ingredientes, preparaciones y técnicas tradicionales. También será importante documentar estas expresiones antes de que algunas prácticas dejen de transmitirse entre generaciones.

La participación de universidades y organismos culturales puede contribuir a esa tarea. Asimismo, el sector turístico puede aprovechar el reconocimiento sin reducir la gastronomía a un producto comercial.

La declaratoria establece una responsabilidad para las instituciones y para quienes participan en la actividad gastronómica. El patrimonio reconocido pertenece a una historia colectiva que combina raíces mayas, influencias mestizas y tradiciones vinculadas con el mar y el Caribe.

Con el decreto firmado en Tulum, el 28 de agosto queda incorporado al calendario estatal como una fecha dedicada a esa herencia. A partir de ahora, el desafío será que el reconocimiento se traduzca en conservación, difusión y mejores oportunidades para quienes mantienen viva la cocina quintanarroense.

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